• Atomic: Retrograde

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    CD1: Db Gestalt, Retrograde, Invisible Cities, Painbody, Correspondence, Sweet Ebony, King Kolax
    CD2: Invisible Cities II, Papa, Don Don, Folkton, Hola Calamares, Swedish Oklahoma (In the Desert of Love), Koloniestrase
    CD3: (Live In Seattle): Crux, Db Gestalt, Painbody, Swedish Oklahoma (In the Desert of Love), King Kolax, ABC 101b

    Músicos:
    Fredrik Ljungkvist: saxo, clarinete
    Magnus Broo: trompeta
    Havard Wiik: piano
    Ingebrigt Haker Flaten: bajo
    Paal Nilssen-Love: batería, percusión

    Jazzland Recordings, 2008

    Calificación: A la marosca

    Triturando los preconceptos se llega a la verdad definitiva (John Lennon)

    El término preconcepto es utilizado en diversos campos de las ciencias sociales con sentidos distintos aunque semejantes. La falta de consenso en la aplicación de ese vocablo ha llevado a varios autores a citar en su lugar conceptos con significados aparentemente equivalentes tales como “ideas previas”, “teorías implícitas”, “concepciones espontáneas” y “errores de origen”. Es habitual que en pedagogía y epistemología se haga una utilización paralela del término ya que ambas ramas de la ciencia entienden al preconcepto como una idea no científica o como la persistencia de ideas no científicas aun después de finalizada la educación formal.
    La adquisición de preconceptos es inherente al proceso del conocimiento humano, ya que actúan como sistemas explicativos con el que las personas le damos sentido al mundo que nos rodea, nos permiten comprender ciertos fenómenos y, en definitiva, nos sirven como andamiaje sobre el que se construyen nuevos conocimientos.
    Preconcepto deriva de pre, es decir previo y concepto, término cuyas acepciones más comunes son: Pensamiento expresado con palabras. Sentencia o dicho ingenioso. Opinión o crédito que se tiene a alguien o algo.
    Para expresarlo en una sola palabra, un preconcepto es algo previo a… pensamientoexpresadoconpalabrassentenciaodichoingeniosoopiniónocréditoquesetieneaalguienoalgo.
    Como definición entra un poquito apretada pero le aseguro que una vez que entró… así nomas no va a salir.

    Todo esto viene a cuento de Retrograde el nuevo álbum del quinteto Atomic que integran los suecos Magnus Broo y Frederik Ljungkvist y los noruegos Havard Wiik, Ingebrigt Hakker-Flaten y Paal Nilssen-Love. Esta banda, constituida en 1999, tuvo su debut discográfico en 2002 con Feet Music. Un año después editaron Boom Boom, en el 2005 lanzaron The Bikini Tapes y luego Happy New Ears! en 2006.
    Si nos gobernaran los preconceptos arribaríamos a las siguientes conclusiones:

    1. Atomic es una banda escandinava de jazz; por lo tanto responde a los parámetros estéticos y de sonido esbozados por músicos noruegos en el sello ECM. Ergo, resulta muy probable que tengan un apego a la melodía y a la construcción de climas reposados y melancólicos en detrimento del swing y la improvisación.

    2. Atomic es una banda de vanguardia y los procesos experimentales y exploratorios, en el arte, tienen un carácter introvertido y abstruso.

    3. Atomic unifica conceptos provenientes de diversos estilos, épocas y escenas musicales por lo tanto su identidad cultural está diluida.

    En síntesis, de acuerdo al esquema que emerge de la idea de preconcepto, Atomic es “un grupo escandinavo de jazz de vanguardia pero con el típico sonido ECM, introvertido y abstruso y sin identidad cultural”. Nada más alejado de la realidad.

    Atomic se rebela contra la quintaesencia del sonido escandinavo enunciado por el sello ECM ya que en su alegato creativo traza una línea imaginaria que unifica el sub-estilo del jazz de los sesenta denominado fire music con la libre improvisación europea y los principios de avanzada exhibidos en la actualidad por la escena del free jazz de Chicago. No es introvertido y abstruso sino extrovertido y claro. Y no sólo no reniegan de su identidad cultural de origen sino que la reafirman asimilando en su propuesta el caudaloso patrimonio musical del folclore de Escandinavia.
    Retrograde está integrado por dos discos en estudio y un tercero grabado con posterioridad durante una actuación del quinteto realizada en Seattle.
    En esta nueva proclama artística redefinen búsquedas y estilos asociados al presente y al pasado del jazz: de Mingus a Vandermark, de Ayler a Jarrett, de Shepp a Brotzmann y de Davis a Coleman. Atomic acepta esa herencia como fuente de inspiración pero desde la perspectiva de su tiempo y su propia identidad artística.
    El álbum inicia con el tema de Fredrik Ljungkvist: Db Gestalt. La terapia Gestalt pertenece a la psicología humanista y utiliza el método awareness (darse cuenta) predominado por el percibir, sentir y actuar. Enfatiza en “el aquí y ahora” y en la aceptación de lo que uno es. Estos principios de la gestáltica se trasladan en términos de concepto al encuadre que hace Atomic en Db Gestalt, ya que el eje melódico en contrapunto acepta reminiscencias de la música escandinava; pero la frescura de su definición armónica expresa el particular cuidado puesto en la forma, es decir en el aquí y ahora o en el awareness que representa la libre improvisación.
    En Retrograde, tema de Havard Wiik que da título al álbum, apelan a la sugerencia y la abstracción. La palabra retrógrado, por tratarse Atomic de una banda de vanguardia, puede alcanzar un contrasentido ya que significa retroceder o ir hacia atrás. Sin embargo también es probable que aluda al término musical que comprende la aplicación de técnicas de inversiones retrógradas consideradas como permutaciones. Recurso musical que el quinteto utiliza con particular destreza junto con la técnica de contrapunto mediante la cual enlazan simultáneamente dos o más líneas melódicas.

    Invisible Cities es otra composición de Wiik de infrecuente belleza en la que se conjugan el clasicismo contemporáneo y la espontaneidad improvisadora. Las aspiraciones intelectuales de Atomic, en este caso, abrevan en la magnífica novela de Italo Calvacanti Le citta Invisibili de 1972 en la que Marco Polo describe a Kublai Khan una serie de ciudades imaginarias. Un claro ejercicio de complicidad con las diversas escenas representadas en el ideario creativo de la banda y los diferentes lugares en que viven sus integrantes. En el torbellino armónico de Painbody hallamos una sutil evocación a The Eye of the Hurricane del inolvidable álbum de Herbie Hancock Maiden Voyage de 1965 y una no menos sutil alusión a los principios de pain-body esbozados por el escritor Eckhart Tolle en El Poder del Ahora. Libro en el que expone su teoría de que el dolor es creado por una identificación de la mente y el ego con el cuerpo y al que se puede llegar a trascender privilegiando la importancia de ser consciente del momento presente o, como él mismo denomina, el “ser ahora”. En Correspondence los estratégicos acentos rítmicos propician una gloriosa entrada del piano de Wiik rematada por una breve catarsis armónica en la que brillan el saxo de Ljungkvist y la trompeta de Broo. La amable melodía de Sweet Ebony es atravesada por dramáticos acordes provocando una hipnótica fractura que se desvanece con naturalidad en los exquisitos acentos de la batería de Nilssen-Love. King Kolax es un explícito homenaje al famoso trompetista que fundara la Federación de Músicos de Chicago.

    El segundo compacto abre con Invisible Cities II, tema en el que retoman el leit motiv de la primera parte y siguen con el dinámico contrapunto múltiple de Papa. Mientras que en Don Don (título extractado de la novela de Nick Taussig en la que ofrece dos perspectivas interconectadas sobre la muerte: la del millonario Don Holmes y la del monje tibetano Ajahn Dohn) la tradición del swing y la libre improvisación son también dos perspectivas que luchan por imponerse en el tejido armónico. En las sutiles capas estructurales de Folkton subyace una línea melódica de extrema belleza e innegable anclaje en el folk escandinavo. En Hola Calamares la secuencia de solos gira en torno a un obsesivo ostinato y tras la melancólica e incorpórea composición de Haker Flaten Swedish Oklahoma (In the Desert of Love) el segundo compacto concluye con el expeditivo Koloiestrase coronado en los estupendos solos de Nilssen-Love y Wiik.

    Si los dos discos en estudio atrapan, subyugan y convencen, el tercero (grabado en vivo) hace lo mismo con el agregado de “apabullan”. El arranque es con una monumental versión de Crux del álbum Happy New Ears! de 2003. Crux, como título, parece referir tanto al nombre científico de una de las constelaciones más útiles para la orientación naviera como a su aplicación en literatura para definir pasajes y textos de difícil interpretación. Luego continúan con una extensa relectura de Db Gestalt que incluye un subliminal juego de inserciones monkianas. A la demoledora versión de Painbody le siguen el angular remanso de Swedish Oklahoma (In The Desert Of Love) y la convincente representación de King Kolax. En un final a toda orquesta ofrecen una colosal revisión de ABC 101b, tema también extractado de Happy New Ears! en el que, literalmente, las hacen todas.
    Atomic es quinteto de jóvenes talentosos que logró construir una identidad colectiva indivisible; pero eso obedece más a su valiente actitud creativa que a sus habilidades.

    Cuando nuestras actitudes superan nuestras habilidades, aun lo imposible se hace posible (John Maxwell)

    Sergio Piccirilli

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