Reportaje a Gillespi

¿Cuando sacaste el primer disco también se te ocurre la creación del sello?
No… cuando iba a sacar el segundo. Porque los del sello DBN (Distribuidora Belgrano Norte), que me habían sacado el primero en el '98, me peloteaban y peloteaban y tal vez porque el disco se vendió más lento de lo que ellos querían. Igual… vendió más de 3.500 unidades, no está nada mal. Y creo que no lo hicieron más. Entonces llegué al 2000 sin novedades y dije "bueno… agarré unos mangos con la tele, así que lo saco yo". Además,
pegué onda con Paul Wertico, que era el baterista de Pat Metheny; le conseguí el pasaje y el tipo vino y grabó en mi segundo disco. Y eso me dio mucha pila, porque los tenía a Wertico y a (Pedro) Aznar y lo quería sacar y ahí apareció lo del sello. De todas maneras, yo he cometido muchos errores. No me he manejado bien. Ahora encontré otra variante; hice una especie de sociedad con Universal. Entonces yo hago todo a mi gusto y ellos fabrican, distribuyen y me dan discos para vender en los conciertos. Y además la seguridad de que el disco está en todos lados. Acá en Buenos Aires, en Córdoba, en Rosario, en Bahía Blanca… es el primer disco mío que llega a todos lados.
Vos dijiste que la trompeta te abrió las puertas de la televisión y la radio. La televisión y la radio ¿le devolvieron algo a la trompeta?
(Sonríe nerviosamente) Bueno, sí… a mí me cuesta mucho separar las cosas. Yo por ejemplo tuve un ciclo en el Club del Vino en el año 2000 en el que estuvimos todos los domingos durante 6 meses al mango, siempre lleno, con gente afuera… una locura; y eso fue también porque estaba en el programa "Medios Locos" (programa con Adolfo Castelo en las medianoches de Canal 7) y el viejo (Castelo) siempre venía a presentarme… fue un año espectacular. La gente se abarrotaba para verme y eso se lo debo a la televisión, porque, la verdad… no creo que toda esa gente fuera amante del jazz… (risas) o de la trompeta (más risas). Fue un ciclo increíble.
Con Bonadeo ¿cómo quedaste?
Bien… de primera, lo más bien.
O sea que no tuviste problemas ni con Pettinato ni con Bonadeo, que fueron con los que…
Con Bonadeo tuve un problema feo cuando se abrió Orsai (el programa "Orsai a medianoche"), porque yo me fui con Pettinato… era fiel a él; pero yo ya era amigo de Bonadeo y lo tomó a mal; después lo entendió y ahora tenemos la mejor onda. Incluso lo cargo, le digo que es un burgués… ¡ojo que yo también soy un burgués! Pero no me creo el Che Guevara y él sí que se lo cree… ésa es la diferencia…
Antes de ponernos a hablar del último disco, ¿cómo fue eso de haber incursionado en el cine haciendo voces de conejo y después actuando en "Tico Tico"?
Bueno… en "Tico Tico" actué… y últimamente tuve tres propuestas para hacer cine. Me llamó Damián Szifrón para la película "Tiempo de valientes" pero al final no quedé. Me llamó también Juan Taratutto y ahora estoy trabajando con Gustavo Mosquera, el que hizo "Moebius" y "Lo que vendrá" y que ahora tiene un proyecto sobre Oesterheld que me interesa que por ahí… este año… me prenda…
(Mirada rara de Morales)
Y sí… (riéndose) es que soy "multitarget"; lo que me gusta, lo hago…
¿Qué diferencia a este último disco de los anteriores?
Bueno… Bell Vill tiene una gran participación de los músicos de mi banda. Se tocó y se grabó en caliente. Por suerte pegué un estudio amplio en Lanús y pudimos grabar a la antigua, o sea… tocando todos juntos como si fuera en vivo y eso le da un toque… vistió a la música de otra forma, porque los muchachos se prendieron y cada uno puso lo suyo y eso se nota. En los otros discos yo armaba una maqueta y después venían los músicos a tocar lo que yo había hecho previamente y son como más "fríos" o más elaborados. En cambio éste está "tocado" y además está Javier Malosetti, al que agarré en un momento genial…
