Reportaje a Gillespi
¿Te gusta cómo quedó?
Sí… aunque yo no escucho mis discos una vez que están terminados. La última vez que los oigo es cuando salen del mastering por si hay que arreglar alguna huevada. Después de eso, no los escucho más.
¿Y qué te produce el hecho de saber que la gente pone un disco tuyo en sus casas?
(Mira hacia el techo y piensa) Y… es una responsabilidad… muy grande…
¿Por qué?
Y… porque… yo en la televisión o en la radio, incluso en los conciertos puedo tener días desastrosos. Pero el disco queda para toda la vida. Para mí es un flash eso de saber que el disco va a estar ahí dando vueltas, inalterable…
¿Por eso no escribiste un libro?
(Carcajadas) Puede ser… (piensa) es verdad… me encantaría hacerme el escritor y sentarme a la computadora y tomarme un cognac… pero hasta ahora no lo hice.
¿Cómo te llevás con la realidad del país… te interesa, le das bola…?
Sí, me interesa, pero es un país muy raro… en un momento yo era muy fan del país, de la gente… pero ahora… últimamente… estoy viendo todo desde un punto más cretino… (piensa); se manosea todo… la gente está muy enferma; hoy te aplaude y mañana te clava un puñal, es todo muy veleta… entonces me encerré más en mi burbuja.
A veces me sale de adentro esa huevada que tenemos porque por ahí se ganó un partido en el Mundial y salís con la camiseta… y ves que de pronto todo se deforma, que empiezan a romper vidrios, que se cagan a palos, te pueden pegar dos tiros… y de la nada el festejo se transforma en tragedia… lo de Cromañón fue un bajón terrible; y lo que pasó ahí le pudo pasar a cualquiera. Porque la gente está muy quemada… qué sé yo… lo de Chabán… está bien, tiene responsabilidad y todo eso… Ibarra también… pero la gente arruina cualquier fiesta porque están de la gorra… y a los pocos días miré en la televisión que había un temporal terrible en el Río de la Plata que no permitía que salieran los Buquebus… y la gente quería romper todo porque querían irse a Uruguay como fuera… ¡y morirse en un barco! Entonces yo veo eso y llego a la conclusión de que la gente no aprendió nada, que se preocupan por los dos días de alquiler que pagaron… una locura… por eso estoy medio guardado. El otro día fui a un boliche a verlo a Enrique Symms (que dicho sea de paso para mí es un grosso y lo respeto mucho), y estaba todo bien y de pronto terminaron todos a las piñas… es todo trágico acá… el alcohol les pega mal porque la info que tienen adentro es mala y pareciera que ya no hay más códigos.
¿Y por qué creés que está todo mal "adentro"?
Ah bueno… la gente, en el punto inicial, no tiene la culpa porque han vivido cagándola. Toda la gente del interior se vino a aglutinar acá en busca de laburo y esto es un delirio. Yo voy mucho al interior y hay lugares preciosos, con laburo, la gente está de otra manera… acá en Buenos Aires es donde existe esta enfermedad.
Vos tenés dos hijos, ¿estás preocupado?
Y sí… en mi casa me armé un Disneylandia. Y cuando tengan 15 años voy a hacer una disco y que bailen en casa. Yo no voy a dejar que salgan y le peguen un tiro a las dos cuadras o se violen a mi hija… hoy en día la calle es una rifa. Me gustaría irme a vivir lejos… tener un billete y comprarme una hectárea en la loma del tujes y grabar un disco y mandarlo para acá y venir a tocar.
¿Irte al exterior?
No… acá nomás, a Sierra de la Ventana, a cualquier lugar así y hacer cosas satelitales… escribir un libro como dijiste vos, hacer como Tato Bores, laburar 3 meses y descansar 9… ese plan… estaría bueno, ¿no?
Marcelo Morales.
