• Cuarteto Instantáneo: Temporal

     

    temporalViento Norte, Sobre las cuerdas, El azar intencionado, Beatbox en Bemsha swing, Trompos

     

    Músicos:

    Guillermo Roldán: bajo

    Francisco Salgado: trombón

    Enrique Norris: corneta, accesorios

    Tatiana Castro Mejía: piano

     

    Sello y año: Independiente, 2016

    Calificación: Está muy bien

     

    Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes (Aristóteles)

     

    El vocablo tiempo, entre sus múltiples acepciones, describe a la magnitud de carácter físico empleada para realizar la medición de lo que dura algo que es susceptible de cambio. En otras palabras, podríamos decir que se trata de la sucesión de instantes en los que se desarrollan los cambios de las cosas.

    Sin embargo, la adjudicación de estos significados –aunque útiles- no parece ser suficiente para un cabal entendimiento sobre el concepto de tiempo. Tal vez por ello San Agustín, ante el interrogante de qué es el tiempo, respondía: “Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien, no sabría cómo hacerlo.”

    Desde que Albert Einstein pergeñara la teoría de la relatividad, sabemos que el tiempo no es una secuencia lineal que va corriendo del pasado al futuro, sino que tiene un carácter relativo que depende de la mente y de la habilidad del observador para preservar la información de los eventos experimentados. En efecto, es el observador quien crea el tiempo ya que este último no existe independientemente de la percepción ni es posible comprenderlo sin relación a un espacio dado.

    Esa relación de unidad entre mente, tiempo y espacio aparece en Carl Jung cuando, en su obra Sincronicidad como principio de conexiones acausales, habla del unus mundi para referirse a la unidad de la mente y el espacio-tiempo mediante la sincronicidad, fenómeno al que el autor describiría como “relatividad psíquica espacio-temporal”.

    El carácter indivisible del espacio-tiempo también asoma en diferentes corrientes de pensamiento –desde el budismo a la filosofía hermética– e incluso llegó a sentar las bases de algunas teorías sobre el análisis del arte.

    Una de ellas es el cronotopo (del griego: kronos = tiempo y topos = espacio o lugar) cuya autoría corresponde al filósofo y lingüista ruso Mijaíl Bajtín. En esencia, el cronotopo es la unidad indisoluble en la que el espacio y el tiempo se vuelven visibles al espectador y resultan apreciables desde el punto de vista estético.

    La noción del cronotopo –que Bajtín extrapoló de la física para aplicarla al análisis literario– está fundada en “la conexión esencial de relaciones temporales asimiladas artísticamente” que propician escenarios dialógicos en donde los sujetos pueden interactuar con el espacio y, también, entre sí.

    La música libremente improvisada, en analogía con lo antedicho, se desarrolla con plena consciencia del espacio en donde es llevada a cabo, ya que abre un camino para el diálogo entre los músicos y entre éstos y su entorno. En la libre improvisación –es decir, la composición instantánea o el proceso de creación musical en tiempo real– convergen la aceptación del material sonoro como algo expresivo en sí mismo, el aprovechamiento de las múltiples relaciones entre el azar y la intencionalidad, la elusión de formas preestablecidas a favor de estructuras abiertas, el uso de técnicas ampliadas, etc.; pero además, se añaden e integran al ejercicio improvisador la acústica del lugar, los ruidos ambientales y el contexto. De hecho, el rumbo de la música durante la improvisación deriva de la toma de decisiones y la forma en que el improvisador reacciona ante los sonidos que proceden de los otros músicos pero también puede –y debe– incluir respuestas al material presente en el espacio sonoro en que se despliega.

    En el punto imaginario de intersección donde confluyen la libre improvisación, la composición instantánea, el concepto espacio-tiempo y la asimilación artística mediante “la conexión esencial de relaciones temporales”, asoma Temporal, el álbum debut de la agrupación Cuarteto Instantáneo.

    Este proyecto colectivo integrado por Guillermo Roldán (Guillermo Roldán Trío, Salgado y Asociados) en bajo, Tatiana Castro Mejía (Castro Mejía Trío, Castro Mejía Salgado Dúo) en piano, Enrique Norris (Norris Trío, MuniMuni’s) en corneta y accesorios y Francisco Salgado (Salgado y Asociados, Underground Mafia Trío) en trombón, surgió tiempo atrás a raíz de una invitación para tocar en el consolidado programa radial argentino RadioMontaje que conducen los periodistas Jorge Freytag y Martín Carrizo.

    La propuesta del cuarteto gira en derredor de los principios medulares de la improvisación absoluta; es decir, sin pautas preestablecidas, con epicentro en la espontaneidad colectiva y la libertad adjudicada a cada uno de los improvisadores e incorporando al relato musical el contexto ambiental y las interacciones con el espacio circundante.

    El material contenido en el debut discográfico de Cuarteto Instantáneo se mantuvo fiel a esos principios pero, para su mejor materialización, adoptó un enfoque de grabación –a cargo de Hernán Caratozzolo– a la vieja usanza:  sin paneles ni cabinas separadoras, en una sola toma y permeable al sonido ambiental.

    La apertura, con Viento Norte, nos sumerge con naturalidad en un paisaje sonoro de temperamento abstracto y abierto a múltiples lecturas que deja entrever el conocimiento y la confianza recíproca entre los miembros del cuarteto. El piano marca el rumbo inicial de la improvisación y acumula tensión hasta el ingreso sucesivo del resto de los instrumentos. La corneta de Enrique Norris, más tarde, ocupará el centro de la escena mediante sugestivas frases para luego entrelazarse en un fluido diálogo con el imaginativo trombón de Francisco Salgado. La pieza sigue su curso evolutivo a través de una notable intervención de Guillermo Roldan en bajo –secundada por los accesorios percusivos de Norris– y luego ingresa en una fase conclusiva desde donde emergen el dramatismo narrativo que provee la protagónica intervención de Tatiana Castro Mejía y el intercambio final a dúo entre el piano y el bajo.

    En Sobre las cuerdas el bajo sienta las bases de un edificio sonoro que irá integrando en forma episódica la singular sonoridad del sikus de Enrique Norris, los adornos dotados por el piano y el trombón con sordina, la posterior ubicación de la corneta en el centro del relato, el reflexivo intercambio entre el piano de Tatiana Castro Mejía y el bajo de Guillermo Roldan y una catarsis colectiva que, finalmente, se desvanece en los fraseos del trombón de Francisco Salgado.

    El asombroso desarrollo de El azar intencionado es realzado por el aporte durante la sesión de Carmen Pereiro Numer en improvisación en danza –quien pese a no tener incidencia sonora en la grabación, estimula el curso de la música e impulsa ideas en comunión con los integrantes del cuarteto- y, también, se nutre con la sorpresiva lectura por parte de Tatiana Castro Mejía de un texto de su autoría, cuyas líneas principales (“Palabras con o sin sentido, poder andar sin miedo en el espacio… Con o sin ganas. Atenta, abierta, buscando caminos…”) ofician a la manera de una metáfora sobre la improvisación.

    Beatbox en Bemsha swing describe, desde el título, los aspectos centrales de su contenido. En el inicio, el bajo de Guillermo Roldan –apuntalado por la corneta de Enrique Norris- construye una base que se asemeja a formas inherentes al beatboxing. Luego, la pieza –tras una destacada aparición de Francisco Salgado en trombón y el profundo interludio a piano solo de Tatiana Castro Mejía– desembocará en una improvisación colectiva sobre el motivo principal del clásico de Thelonious Monk y Denzil Best de 1954 Bemsha Swing.

    El lúdico carácter de Trompos –el segundo tema que contó con la bailarina Carmen Pereiro Numer durante la sesión de grabación– da cierre al álbum.

    Cuarteto Instantáneo, en el álbum Temporal, ha entregado un alegato cohesivo, honesto y sin concesiones, con eje en la improvisación absoluta. El resultado obtenido puede ser efímero, finito e irrepetible; pero la idea creativa que lo impulsa está destinada a perdurar en el tiempo.

     

    Los objetivos que uno se traza tienen un principio y un fin; pero en la vida no hay fin, sólo un principio eterno en donde lo único que se acaba es el tiempo. Y lo que hace eterno al ser humano es la idea y la creatividad (Ornette Coleman)

     

    Sergio Piccirilli

    Nota: la frase final de Ornette Coleman ha sido extractada de una entrevista realizada por el autor de esta reseña y fue publicada en nuestro magazine en diciembre de 2008

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