• Dave Holland, Evan Parker, Craig Taborn & Ches Smith: Uncharted Territories

     

    HollandDisco 1: Thought on Earth, Piano-Bass-Percussion T1, Q&A, Tenor-Percussion W2, QT12, Tenor-Bass W3, QW2, Tenor-Piano-Bass T2, Organ-Vibes W1, Bass-Percussion T2, Tenor-Piano-Percussion T1

    Disco 2: QT13, Tenor-Bass-Percussion T2, Piano-Percussion W3, QT5, Tenor-Bass W1, Piano-Bass-Percussion T2, Unsteady As She Goes, Bass-Percussion T1, QW5, Tenor-Bass-Percussion T1, Tenor-Bass W2, QW1

     

    Músicos:

    Dave Holland: contrabajo

    Evan Parker: saxo tenor

    Craig Taborn: piano, teclados, órgano, electrónicos

    Ches Smith: batería, percusión, vibráfono

     

    Sello y año: Dare2 Records, 2018

    Calificación: Dame dos

     

    Entre el deseo y la realidad hay un punto de intersección: el amor (Octavio Paz)

     

    Una intersección es el lugar donde se cruzan o encuentran varias vías o caminos. El término intersección -derivado del latín intersectio- tiene diferentes usos y aplicaciones, pero se tiene constancia histórica de que el primero en aplicar dicho vocablo en el ámbito de las ciencias fue el matemático griego Euclides en su obra Los Elementos. Según el pensamiento euclidiano, el punto de intersección indica el lugar exacto donde dos segmentos se cortan y por el cual pueden pasar infinitas rectas y planos.

    La noción de intersección geométrica -uno de los postulados fundamentales de esta rama de las matemáticas- se funda en la observación intuitiva de la realidad y, como resulta lógico, es un principio aplicable a todo tipo de descripciones, sean éstas de carácter topográfico, arquitectónico, vial o meramente con un carácter de simbología descriptiva.

    El fascinante álbum doble Uncharted Territories representa, justamente, un punto de intersección entre cuatro personalidades protagónicas de la música de nuestro tiempo: el legendario contrabajista de jazz Dave Holland, una figura emblemática de la improvisación libre como es el saxofonista Evan Parker y dos de los principales animadores de la música creativa contemporánea como son el pianista Craig Taborn y el baterista Ches Smith.

    El ilustre músico británico Dave Holland acredita una extensa labor en el campo del jazz de vanguardia. En los setenta integró míticas agrupaciones como Circle (compartiendo créditos con Chick Corea, Barry Altschul y Anthony Braxton) y Gateway (en formato de trío con John Abercrombie y Jack DeJohnette). Además, trabajó en diversos contextos musicales junto a Sam Rivers, Miles Davis, Steve Coleman, Bill Frisell, Herbie Hancock, Joe Henderson, Billy Hart, Kenny Wheeler, Anouar Brahem, Karl Berger, Geri Allen, Pat Metheny y Chick Corea, entre muchos otros.

    A lo largo de su carrera lideró distintas formaciones, siendo las más recientes los cuartetos Prism (que completan Craig Taborn, Eric Harland y Kevin Eubanks) y Aziza (con Chris Potter, Lionel Loueke y Eric Harland).

    El extraordinario saxofonista británico Evan Parker ha sido durante cinco décadas una pieza sustancial para el desarrollo del free jazz europeo y la improvisación libre. En su inabordable trayecto musical asoman álbumes esenciales para saxo solo, el liderazgo de varias formaciones (Evan Parker Electro-Acoustic Ensemble, Evan Parker Trio, etc.), el desarrollo de proyectos cooperativos (Evan Parker / Barry Guy / Paul Lytton, Rocket Science), participaciones en preponderantes ensambles (Barry Guy New Orchestra, Schlippenbach Trio, Globe Unity Orchestra) y una interminable lista de contribuciones junto a músicos del calibre de Peter Brötzmann, Roscoe Mitchell, Anthony Braxton, John Zorn, Derek Bailey, Cecil Taylor, Steve Lacy, Milford Graves, Tim Berne, Sylvie Courvoisier, John Russell, Mark Dresser, Nate Wooley, Joe Morris, Paul Bley, Marilyn Crispell y muchos más.

    Aunque Evan Parker y Dave Holland tienen un origen común -los dos fueron artistas emergentes de la fértil escena del jazz londinense en los años sesenta-, el curso de sus respectivos trayectos musicales atravesó diferentes territorios estéticos. De hecho, hasta el año pasado -cuando emprendieron una serie de presentaciones como dúo que sentaría las bases para la materialización del álbum aquí reseñado- en cinco décadas sólo habían compartido créditos en el disco Karyobin editado por el Spontaneous Music Ensemble en 1968.

    Ambos músicos, para la concreción de Uncharted Territories, dispusieron crear un formato de cuarteto que se completa con las destacadas presencias de Craig Taborn (quien acredita colaboraciones con Evan Parker en el cuarteto Rocket Science y acompañando a Dave Holland en la agrupación Prism) y Ches Smith, musico que -además de integrar Marc Ribot’s Ceramic Dog, Mary Halvorson Trio, Quintet & Octet, Michael Formanek Elusion Quartet, etc.- lidera su propio trío en el que participan Mat Maneri y Craig Taborn.

    La propuesta pergeñada por el cuarteto elude deliberadamente las demostraciones de destrezas individuales y las luchas de ego para afincarse en la detallada construcción de un enriquecedor relato colectivo que -en analogía con la frase de Octavio Paz que encabeza este comentario- parece encontrar, entre el deseo de llevar adelante un proyecto común y su materialización, un punto de intersección dado por el amor, en este caso el amor a la música.

    El programa contenido en Uncharted Territories comprende la lectura de un clásico de Dave Holland (Q&A, tema extractado del disco Conference of the Birds de 1973), dos composiciones originales de Ches Smith (Thought on Earth y Unsteady As She Goes) y veinte piezas con epicentro en la improvisación libre, cuyos respectivos títulos describen la configuración instrumental (dúo, trío, cuarteto), incluyen una letra que identifica el día en el que fueron grabadas y el número de registro elegido durante la sesión de grabación. (Ejemplo: el título QW2 representa “Quartet Wednesday Two”; es decir, “Cuarteto, miércoles, toma dos”).

    El primero de los dos discos que conforman Uncharted Territories abre con el tema de Ches Smith titulado Thought on Earth. El cuarteto retrata aquí un subyugante paisaje sonoro en donde convergen sutiles texturas, intercambios instrumentales de temperamento abstracto y un vivaz clímax colectivo que aparecerá subrayado por los conmovedores fraseos del saxo tenor de Evan Parker, el aquilatado aporte del contrabajo de Dave Holland, las certeras intervenciones de Ches Smith -alternando vibráfono, batería y percusión- y la delicada exposición pianística de Craig Taborn.

    En Piano-Bass-Percussion T1 la formación se reduce a trío para entregar un espacioso y austero alegato estético signado por las imaginativas intervenciones de Ches Smith en percusión, los luminosos pasajes protagonizados por Craig Taborn en piano y electrónicos y una notable utilización del contrabajo con arco por parte de Dave Holland.

    A continuación, ofrendan una contenida y serena recreación de Q&A, recordado tema de Dave Holland perteneciente al disco de 1973 Conference of The Birds, cuya versión original contara con las estelares presencias de Barry Altschul, Anthony Braxton y Sam Rivers.

    Luego sobrevienen la sugestiva pieza a dúo entre Evan Parker y Ches Smith Tenor-Percussion W2, la descollante exposición de free-jazz plasmada en QT 12 –estratégicamente rubricada por sobresalientes apariciones de Ches Smith en batería y Craig Taborn en piano- y un dueto improvisado de notable factura a cargo de Evan Parker en saxo tenor y Dave Holland que se corporiza mediante el suscito Tenor-Bass W3.

    La desbordante imaginación que emerge desde QW2 abarcará pasajes de cautivadora abstracción, lejanos tonos catedralicios, dinámicas ascendentes resaltadas por vivaces intercambios instrumentales y hasta la inserción de esporádicas cadencias que remiten vagamente a la impronta del hip hop.

    El cierre del primer disco estará conformado por piezas en diferentes formatos: la sutil Tenor-Piano-Bass T2, la enigmática belleza de Organ-Vibes W1, los coloridos matices encarnados por Bass-Percussion T2 (con un gran trabajo de Dave Holland) y la enorme fortaleza sonora del estupendo Tenor-Piano-Percussion T1, tema en donde el saxo tenor de Evan Parker, la batería de Ches Smith y el piano de Craig Taborn brillarán en plenitud.

    La apertura del segundo disco se produce con el intrincado relato que enuncia QT13. El curso evolutivo de la pieza aparece dictaminado por la variedad cromática derivada del uso de una amplia paleta de sonidos que incluye -además del saxo tenor de Evan Parker y el contrabajo de Dave Holland- a la batería y el vibráfono de Ches Smith y órgano, piano y electrónicos por parte de Craig Taborn.

    El carácter episódico de Piano-Percussion W3 transita diferentes planos que van desde los profundos silencios y delicados matices iniciales hasta la atmósfera evanescente del final, pasando por una vibrante parte central que confrontará el dramatismo pianístico de Craig Taborn con los arrolladores impulsos rítmicos que edifica la batería de Ches Smith.

    A los devaneos experimentales que testimonia QT5, le sucederán el elocuente dúo entre el saxo tenor de Evan Parker y el contrabajo de Dave Holland cristalizado en Tenor-Bass W1 y los guiños de complicidad para con la tradición del piano trío de jazz que destila la vibrante narrativa de Piano-Bass-Percussion T2 protagonizada por Craig Taborn, Dave Holland y Ches Smith.

    Unsteady As She Goes -la segunda composición de Ches Smith que incluye el álbum- ofrenda sugestivas variaciones dinámicas y una impecable concepción estructural de conjunto sobre las que se deslizan con naturalidad las aportaciones solistas de cada uno de los miembros del cuarteto.

    A renglón seguido se irán empalmando el sólido ejercicio de improvisación que encarnan Dave Holland y Ches Smith en Bass-Percussion T1 con la categórica exposición en formato de cuarteto comprendida en QW5 y el hipnótico testimonio sonoro de Tenor-Bass-Percussion T1, este último coronado por una superlativa labor de Evan Parker en saxo tenor.

    La conclusión del álbum englobará al magistral diálogo entre el contrabajo de Dave Holland y el saxo tenor de Evan Parker contenido en Tenor-Bass W2 y los vaporosos trazos que dibuja el cuarteto a pleno en el extenso y embriagante QW1.

    El magnífico álbum doble Uncharted Territories, además de ser un punto de intersección ideal para cuatro músicos notables, oficia a manera de alegoría sobre la libertad creativa y la capacidad humana para imaginar nuevos horizontes estéticos.

     

    Nada más libre que la imaginación humana (David Hume)

     

    Sergio Piccirilli

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