Por Los Codos

Marcelo Moguilevsky

Klezmer Buenos AiresEl dúo Lerner – Moguilevsky debutó discográficamente en 1997 con Klezmer en Buenos Aires. Luego se sucedieron Basavilbaso (1999), Shtil (2001) y Sobreviviente (2003).

Yo venía tocando con César de hacía muchos años; paralelo a Comedia, sin que la gente supiera, nosotros tocábamos en los casamientos haciendo nuestro dúo de klezmer, que en ese momento se llamaba “música de casamiento”, con Hava Na Gila, El violinista sobre el tejado y las peores cosas del repertorio. Después conseguí unos escritos que me llegaron de New York donde se Sobrevivienterevisionaba el klezmer y la música que apareció ahí me sigue pareciendo muy valiosa.
Ahora estamos ensayando con otro repertorio y siguiendo un poco más la línea de Shtil, que fue el menos vendido, el más introspectivo y también más improvisado con cosas que nos gustan mucho a los dos pero que no tienen que ver con el klezmer aunque salga de las raíces melódicas del klezmer.

Klezmer: del hebreo, kli-zemer (instrumento musical), es la música popular judía de Europa Central y Oriental. Influida por la música yugoslava, rusa, polaca, griega, rumana, eslovena, etc., ejecutada tradicionalmente por músicos itinerantes, entreteje alegrías, tristezas y espiritualidad.

Hasta ahora todas las referencias musicales que tratamos giraron en torno al klezmer, pero también tenés participación activa en el folclore con Falú, Sinesi…

Mogui - FaluComo proyecto mío más importante está lo que hacemos con Juan (Falú). No me cuesta nada hacerlo; no tengo que ponerme un poncho, porque además a mí el folclore me gustaba de chico. Los dos somos muy peñeros, además. Con Juan nos encontramos en el cumpleaños de Castiñeira de Dios (de Anacrusa) e incluso con Comedia grabamos un temita en uno de sus discos. Y con el tiempo hicimos el dúo.
Con Sinesi estamos reflotando un dúo que fue muy prolífico más en Europa que acá.

Dos guitarristas…

Y… tal vez para cortar un poco con tanto piano de César, aunque en realidad son más encuentros con la gente que con los instrumentos.

SemitasJunto con Juan Falú, Moguilevsky registró dos discos: Improvisaciones sobre folclore argentino (1996) y Semitas (2003); con Sinesi grabó Soltando amarras (1998). Nos ponemos a hablar de la actualidad musical argentina y de lo difícil que es rotular la música de Moguilevsky en algún estilo en particular, en algún “movimiento”.

Me doy cuenta por lo que está pasando en el último par de años en el jazz, que les hace muy bien eso; unirse, juntarse, hacer un sellito, trabajar en algunos lugares… legitima al jazz como música argentina (aunque eso lo podríamos charlar); y está bueno que pase con el tango y con el rock y con el pop. Pero reconozco que no tengo un lugar donde estar. Ni acá ni afuera. Por más que haya salido de gira en representación del klezmer con músicos de otros países y en un ambiente muy florido… yo era el “distinto”, trabajábamos el klezmer de manera diferente, los demás vivían del klezmer como si fuera su única teta y a mí en un punto me agota. Yo no encuentro en el klezmer todas mis respuestas, encuentro algunas. Te hablo de gente militante klezmer, que viaja por el mundo enseñando klezmer, tomando cursos de klezmer, comprando remeras de klezmer y grabando discos de klezmer, o sea… todo es klezmer. Y hay festivales, managers, merchandising… como en los demás rubros. Yo la verdad prefiero seguir en esta “solitariedad”, que me hace preguntarme, salir, cruzar transversalmente el klezmer poniendo lo mío, estar con Puente Celeste, abrir a otros lugares, meterme con discos como “Será Una Noche” o “La Segunda” y meterse con el tango y destruirlo con todo el amor, más allá de los resultados; vuelvo a lo de las cruzadas que sirven para abrir preguntas y no para suturar respuestas inequívocas.

Mogui - Sinesi¿Cómo es la mutación tuya dentro de las distintas geografías musicales que abordás?

Bueno, hay una función muy diferente en un quinteto (Puente Celeste) que en un dúo (varios); en un dúo sos punta de lanza y en un quinteto sos punta de una estrella y esto para mí es un desafío que me da muchísimo placer y relax porque no tengo que ponerme a babucha el espectáculo como en un dúo, donde se lo ponen los dos. Esto se siente tanto física como mentalmente. En una gira de 15 conciertos con un dúo no te podés ni resfriar, porque no rendís; sos un solista. En este sentido la geografía cambia.
Por ejemplo con Sinesi me siento cómodo y si hay alguna diferencia se arregla al toque; en 5 puntas se complica resolver un conflicto, lleva su tiempo; pero a la vez es más cómodo tocar en el quinteto porque la cuestión es más repartida y esto te hace reformular algunas cosas, te ayuda, te pone en el plan de qué hacer si vas al arco o sos delantero.

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