• John Medeski

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    John MedeskiEl domingo 26 de marzo de este 2006, el trío Medeski Martin & Wood se presentó en un teatro Gran Rex colmado. Por razones que a esta altura no viene a cuento comentar, no hemos hecho la reseña de ese concierto en este site.
    Uno o dos días antes hubo un meeting con los músicos en el Jazz Voyeur, ubicado en el subsuelo del hotel Meliá Recoleta Plaza.
    En esa oportunidad actuaron los Tres Bien Ensamble (notable faena, dicho sea de paso) y a posteriori, la idea era que los MMW charlaran con los periodistas y asistentes y que además tocaran un par de temas.
    Tocaron un segmento acústico muy interesante que duró unos 20 ó 25 minutos.
    Escribimos “la idea era”.
    En realidad, cuando llegué al coqueto lugar, estuve no menos de 5 minutos en una suerte de embotellamiento personal, ya que un fotógrafo estaba retratando de manera febril a una de las tantas niñas (modelos) que estaban enfundadas con ropa asignada por una de las empresas que auspiciaba el evento.
    Pero jamás imaginamos lo que nos ocurriría más tarde.

    Luego de contar con la aceptación del productor local del evento (quien nos aseguró que salvo Billy Martin, que estaba muy cansado, tanto Chris Wood como John Medeski estaban más que dispuestos a conversar) y con muchísima corrección (lo juro por quien creáis) nos acercamos al locuaz tecladista.
    A su lado había una joven señorita; bastante atractiva, por cierto. Al solicitarle al músico un momento para una, al menos, breve entrevista, aceptó de buen talante. Pero cuando estábamos prestos a charlar, la señorita en cuestión se interpuso entre nosotros y de una manera poco elegante y, digamos, un tanto violenta, negó toda posibilidad de charla.
    Yo entendía qué pasaba, ni quién era la señorita, ni qué moños estaba ocurriendo; pero Medeski le hablaba con mucho respeto y empezó una negociación para realiza la entrevista. Me sentí como en una subasta. Cuando parecía que la convencíamos (porque Medeski quería, que quede claro), la señorita endureció su posición y nos concedió… ¡dos minutos!
    ¿Qué podíamos hablar en dos minutos? Lo intentamos igual. Pero al minuto hubo que cortar abruptamente la conversación, por orden de ya sabemos quién.
    No entendía lo que estaba ocurriendo. Y creo que Medeski tampoco. Así fue que minutos más tarde y viendo cierta desatención de la fulana, volvimos a acercarnos al músico y rápidamente intentamos acordar algo para después de la mini actuación que iban a realizar en instantes.
    Tocaron, luego me acerqué, pero me encontré nuevamente con una barrera infranqueable quien, al mismo tiempo, había aceptado que un conocido le hiciera a JM algunas preguntas.
    Me enojé. Pero ello no evitó que jugáramos una última ficha.

    Todo este relato (que forma parte de la interna y que generalmente son detalles de los cuales intentamos dejar al margen a los lectores) viene a cuento para explicar del por qué realizamos esta nota y de la manera en que la hicimos.
    Había buena predisposición de John Medeski, quedó dicho. Así fue que acordamos hacer algo por mail.

    Así me enteré (entre mensajes no exentos de mucho humor) que la señorita en cuestión se llama Liz, que es la manager personal del trío, que es quien se encarga de las entrevistas y otras cuestiones y que tenía entendido que el “meeting” era solamente para que el público pudiera intercambiar opiniones con los músicos de manera informal.
    Nos llevó un tiempo concretar la entrevista ya que Medeski está, como imaginarán, ocupadísimo y reconoció que nunca había hecho una nota vía mail.
    Lo tranquilicé: yo tampoco.
    O sea, debut absoluto… de ambas partes.
    Así fue nomás que le enviamos unas cuantas preguntas, pero teniendo en cuenta que la cantidad no lo abrumara y así asegurarnos las respuestas.
    Por eso no hay repreguntas.
    Estoy convencido de que la generosidad de Medeski ha sido enorme.
    Y luego de pedirles a ustedes, lectores, las disculpas del caso por la introducción que creí necesaria (ustedes dirán), llega el momento de explicar (si a esta altura hace falta) quién es el entrevistado.

    Su nombre es Anthony John Medeski y anda por los cuarenta años. Nacido en Louisville, Kentucky, fue adoptado al nacer. Parece ser que mamá Medeski lo indujo a la lectura aún antes de que pudiera balbucear sus primeros “ajó-es” y que papá lo indujo a la música casi antes de que empezara a caminar. Mamá, de niño, le inculcó lecciones de arte y lo hizo participar de grupos de teatro. Papá, a sus 5 años, ya lo sentaba en sus rodillas para que le diera a las teclas. La familia se mudó primero a Illinois y luego a Florida. A los 9, John decidió dejar la práctica del piano por considerarla “algo femenina”, pero luego (como resulta obvio a esta altura) retomaría para no abandonar jamás.
    A mediados de los años ’70 tomó clases con Doug Evans y Lee Shaw; la irrupción en su vida de Oscar Peterson fue determinante; comenzó a tocar Fender Rhodes en el trío Emergency y a comprar discos de Larry Young, John Scofield, Miles Davis, Thelonious Monk, Stevie Wonder, John Coltrane, Art Ensemblñe of Chicago, Weather Report…
    A pesar de sus diversas influencias, Medeski siempre se consideró un músico clásico (esto, extraído del site oficial de MM&W y que provocara una de las preguntas del reportaje… presten atención a la respuesta).


    Ingresó al New England Conservatory of Music y estudió con gente como Ran Blake, Bob Moses y Dave Holland. Empezó a tocar más en vivo compartiendo escenarios con Dewey Redman, Bob Mintzer y Billy Higgins. Conoce al bajista Chris Wood y después de compartir varias actuaciones junto a Reggie Workman, ambos (Wood y Medeski) deciden conformar un trío. En 1991 se fundó, así, Medeski Martin & Wood.


    Lo demás, es historia prácticamente conocida. Sus giras iniciales en la camioneta de Billy Martin prácticamente coincidieron con la grabación y edición de su primer disco. Notes From the Underground. Fue 1992 que conocieron a Liz Penta (sí, la misma).
    En 1993 llegó It’s a Jungle In Here, editado por el sello Gramavision. Se sucedieron los discos: Friday Afternoon In the Universe (1995) y Shack-Man (1996).


    En 1998 sellan su vínculo con Blue Note y editan Combustication. Dos años después vuelven al formato acústico de su primer álbum con Tonic y siguen su senda habitual con The Dropper.
    Uninvisible (2002) y End Of the World Party –just in case- (2004) han sido sus últimas entregas para Blue Note, con el bonus track del compilado Note Bleu-Best of the Blue Note Years 1998-2005 (2006).

    El trío acaba de editar en los Estados Unidos y por su propio sello, Out Louder, junto con el guitarrista John Scofield, con quien ya trabajaran en A Go Go.
    También aparecerá en breve un disco con música para niños y hacer un listado de los artistas con los que Medeski ha tocado o grabado sería interminable; de John Zorn a Marc Ribot, de Skerik a Bobby Previte, de Steven Bernstein a Dave Fiuczynski (qué disco el Lunar Crush…), de la A a la Z.
    Pues eso.. y que la introducción salió larguita y que es hora de decirles: con ustedes… ¡¡¡los mails!!! Perdón… quise decir… ¡¡la entrevista!!

    Que la disfruten.

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