• Pepi Taveira: Potencia Académica

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    Notorious – Buenos Aires
    Jueves 26 de Julio de 2007 – 22:00 hs.

    Un académico es alguien que observa con rigor las normas clásicas.
    Como Taveira.
    Pero también se menciona con ese término a los simpatizantes del Racing Club de Avellaneda.
    Como Taveira.
    Los que conocemos al baterista, sabemos de su contundencia tras (sobre) los parches. De su adoración por Coltrane. De su fascinación por la música africana.
    En abril del año pasado publicamos en este site una nota al baterista donde nos habló de esto y de mucho más. De sus inicios pegándole a cacerolas y latas de galletitas Bagley, de su ida a Berklee en el ’85 “para estudiar más en serio”, de su ingreso en una escuela de percusión africana con gente de Malí, Senegal, Guinea y Burkina Faso, de su deseo de conocer África, “el continente donde está la música que más me conmueve”, de su enorme poder de autocrítica, “yo siempre me clavo puñales y soy de darme con un caño”, y también brindó su punto de vista sobre él mismo: “como baterista no me considero nada del otro mundo, ni un virtuoso, ni nada… lo que hago lo hago con el esfuerzo de estudiar y haciendo lo mejor que puedo”.
    Digámoslo desde el principio: puede mucho.
    Y si bien su contundencia es marca registrada, las sutilezas no parecen serle ajenas, como quedó recientemente demostrado en su notable aporte en el último álbum de Adrián Iaies, a quien citamos: “Cuando todos me decían que Pepi me iba a matar a palazos, terminó grabando tres temas en trío con escobillas. Y después hicimos dos dúos” Y en esos dúos, Pepi tocó escobillas en uno y tambor en otro.
    O sea.

    Pepi TaveiraTaveira también es inquieto.
    Luego de dos interesantísimos álbumes como Dahomey Dance y Bs. As. Inferno decidió, nuevamente, cambiar. Y no se anduvo con chiquitas: música nueva, banda nueva. Su cuarteto actual lo completan Cristian Bórtoli en contrabajo, Pablo Puntoriero en saxos y percusión y Enrique Norris en corneta, piano y percusión.
    Piano, contrabajo y pequeño tambor juegan en la intro. Puntoriero amenaza pero sin concretar. Taveira ya está dispuesto. Una suerte de riff comandado por Bórtoli – Norris es la señal de largada luego de unos 5 tensos minutos. Puntoriero se exprime; Norris juguetea en las teclas con calma chicha. Taveira juega a la guerrilla poniendo en juego todo el arsenal. Bórtoli cuida la retaguardia. Al frente, y desprovisto de chaleco antibalas, va el Ingenioso Hidalgo Puntoriero. Un falso final es el traspaso del primero de los temas (Bamboleante, de Norris) al segundo, El Gaita. Norris pasa a la corneta. Mucho swing y potencia. Pasaje en trío (con solo de Norris incluido) que permite apreciar una gran solidez en Bórtoli. Luego, los tres caños… sí, son dos pero son tres. Norris por un lado y Puntoriero, “a la Roland Kirk” tocando dos saxos al mismo tiempo. Son muy sólidos.

    PuntorieroCuando Norris vuelve al piano reaparece Puntoriero con el… ¿alto? ¿tenor? El ángulo no me permite divisar y por el sonido… qué sé yo… difícil… porque te hace sonar el alto como tenor y el tenor como alto. Pero es alto. Puntoriero, digo. Y el saxo utilizado, también.
    Solo de Bórtoli, Norris que se hace minimalista al piano y Taveira que recurre a las escobillas, pero sólo momentáneamente. Una andanada percusiva anticipa otro falso final: Norris al piano, acompañado por detalles percusivos a cargo de Puntoriero y Taveira, nos zambullen en Descanso. Mientras tanto, Bórtoli recurre al arco. Y Norris, que posee los dedos mágicos. Puntoriero se sube a las ideas del pianista / cornetista mientras bajo y batería sostienen todo. Tres temas y treinta minutos después del inicio, primer silencio.

    NorrisEn Reunión, la base rítmica, aceitada, es monolítica y a prueba de balas. Sobria intervención de Norris en corneta, que siempre te está diciendo algo. Estamos en territorios transitados pero Taveira parece haberle encontrado otra vuelta a la tuerca. El pase de Norris a Puntoriero es magistral. El saxofonista se introduce en otra de sus batallas (que suele ganar) y es un lujo escuchar, allá lejos, las sutilezas de Norris. Sigue un correcto solo de Bórtoli, otro ataque de Puntoriero y una palera intervención de Taveira. En el final van a mil, doblan, se frenan, arrancan, diagonal, aceleración, gol.
    El segundo segmento comienza con Edon, tema dedicado por Taveira a Ed Blackwell y Don Cherry. El comienzo lo tiene a Bórtoli en el contrabajo y a los demás en percusión. Norris, desde el piso, asciende hasta las nubes con su corneta. Gran momento.
    Otra vez reaparece el aire coltraniano en Plegaria. Demencial intervención de Norris que desacelera cundo los libros marcan lo contrario.
    La conclusión es sencilla: tiremos los libros.
    La posta la toma Puntoriero, otro que está en una de sus noches y que hace un solo para cerrar el lugar. Norris se dedica a jugar con el piano aprovechando la potencia y solidez de los demás. Ah… no lo dijimos… pero en todo el tema, Taveira la gastó.
    El cierre es con Up and Down. Taveira y Bórtoli salen a matar. La intervención conjunta de Norris / Puntoriero es tremenda. Norris asordina la corneta y hace otro solo brillante. Puntoriero no se queda atrás y sorpresivo, potente e impactante final.

    Pepi TaveiraPepi Taveira, con su cuarteto, brindó un gran concierto. La influencia de Coltrane y de la música africana están ahí, indisimulables. Pero con estos músicos logra tener una identidad potente.
    Sin renunciar a la tradición, Taveira explora y conjuga territorios que conoce como pocos agregándole su(s) toque(s) personal(es). Es un líder indiscutido que ha sabido, además, rodearse de músicos que han comprendido la propuesta y se han compenetrado con ella.
    Y es, además, talentoso. Inquieto. Potente.
    Y Académico.

    Marcelo Morales

    Nota relacionada: Por Los Codos – Pepi Taveira

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