• Steve Hackett en concierto: El Eterno Retorno

     

    band01La Mirada Theatre – La Mirada, California (USA)

    Lunes 1 de abril de 2013 – 20:00 hs.

     

    El Eterno Retorno es un concepto filosófico que pregona una visión lineal del tiempo fundada en la inevitable repetición de los hechos y en donde todo se extingue para volver a acontecer sin variaciones. La esencia de esta idea –tan polémica y discutida como poco comprendida- aboga, desde la perspectiva de lo cronológico y en sentido de la repetición de lo sucedido, por la existencia de infinitos retornos a lo ya vivido. El primer registro documentado de esta concepción es hallado en las manifestaciones de los estoicos –para quienes todos los hechos volvían a repetirse en el mismo orden en que ocurrieron- pero luego sería Friedrich Nietzsche el encargado de ofrecer el análisis más profundo de la noción de Eterno Retorno. Durante su periodo “negativo” o de destrucción de la metafísica cristiana materializado en La Gaya Ciencia de 1882, Nietzsche comenzó a afirmar que además de repetirse los acontecimientos también lo hacían los pensamientos, las ideas y los sentimientos. Más tarde, en la denominada etapa “afirmativa” o de construcción de nuevos valores (consagrada en la obra Así habló Zaratustra) terminó utilizando la carga simbólica del Eterno Retorno para plasmar uno de los pensamientos más poderosos de la filosofía moral: “Debe obrarse de tal forma que uno viva intimidado ante la posibilidad de infinitos retornos”. Nietzsche consideraba a este principio como la única forma de transformarse en el Übermensch o Superhombre; es decir, un ser ideal que viva de manera perfecta y desee volver a revivir aquello que considera inmejorable en infinitos retornos.zaratustra

    Las conjeturas implícitas en el Eterno Retorno, además de atravesar la historia de la filosofía occidental, cuenta con formidables ejemplos literarios -que van desde Madame Bovary de Gustav Flaubert a Historia de la eternidad de Jorge Luis Borges, pasando por Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, La insoportable levedad del ser de Milan Kundera y Siddhartha de Herman Hesse, entre otros–; pero también alcanza a muchas otras propuestas artísticas que parecen inocultablemente seducidas por la idea de una perpetua repetición de lo que se cree e imagina como perfecto.

     

    En el campo de la música popular –y más allá de otros motivos que por respeto prefiero omitir-, esa idea del Eterno Retorno (entendido como un irrefrenable deseo por repetir la supuesta perfección de lo ya vivido) parece haber propiciado más de un intento por recrear glorias pasadas mediante incontables re-uniones y regresos e innumerables homenajes, tributos y recordatorios a favor de bandas ya extintas.

    En ese contexto puede ubicarse a Steve Hackett y su Genesis Revisited Tour. En esta extensa gira mundial –a uno de cuyos conciertos tuvimos el deber de asistir- el legendario guitarrista británico secundado por Roger King en teclados, Gary O’Toole en batería y voz, Nad Sylvan en voz líder, Rob Towsend en saxo soprano, flauta y teclados y Lee Pomeroy en bajo y guitarra, se abocó con exclusividad a recrear algunos de los temas más recordados de su paso por Genesis.

    band02Steve Hackett integró esa banda entre los años 1971 y 1977, período durante el cual grabó seis álbumes en estudio (Nursery Cryme en 1971, Foxtrot de 1972, Selling England by the Pound en 1973, The Lamb Lies Down on Broadway de 1974, A Trick of the Tail en 1976 y Wind and Wuthering de 1977, los cuatro primeros con la formación clásica y los últimos dos ya sin Peter Gabriel), un EP titulado Spot the Pigeon en 1977 y dos álbumes en vivo (Genesis Live de 1973 y Seconds Out en 1977).

    El resto de su trayectoria discográfica– con excepción de dos fallidos experimentos grupales, uno junto a Steve Howe en GTR hacia finales de los ochenta y otro en 2012 asociándose con Chris Squire en Squackett–  estuvo focalizado en desarrollar una obra como solista en la que, pese a coquetear con la música clásica contemporánea, el blues, la world music y el pop, nunca se alejó demasiado de los principios fundacionales del rock progresivo contenidos en Genesis. En ocasiones expresándolo subliminalmente mediante nuevas composiciones, la mayoría de las veces incluyendo temas de aquella etapa en su repertorio escénico e incluso pergeñando sendos álbumes en los que ofrecería su propia lectura de algunos clásicos de la banda, tales como Genesis Revisited en 1997 y Genesis Revisited II de 2012.

     

    La suerte de este regreso de Steve Hackett a la música de Genesis parece irremediablemente atada al concepto de Eterno Retorno; pero quizás también esté impregnado de lo que ha dado en llamarse “Memorabilia”, ya que ese neologismo –derivado del latín memorabilis – describe “aquello que es digno de ser recordado”.

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    El concierto a sala llena ofrecido en La Mirada Theatre abre con Eleventh Earl of Mar del álbum Wind & Wuthering de 1977. La versión resulta impecable en el plano instrumental –algo que será una constante durante toda la noche- aunque un poco menos afortunada en relación a la voz líder. Nad Sylvan luce expresivo y su semejanza tímbrica con Peter Gabriel es indisimulable, pero aquí parece no poder controlar del todo bien la respiración y exhibe cierta inestabilidad en los agudos.

    De todos modos, el cantante se tomará una rápida revancha en la encantadora revisión del tema de The Lamb Lies Down of Broadway de 1974: The Chamber of 32 Doors. Aquí la línea de voz cumple su cometido adecuadamente aunque la cualidad principal residirá en la incorporación de arreglos con proporciones sinfónicas, sobriamente apuntalados por una completa reelaboración de las partes originales en guitarra a cargo de Steve Hackett y las atinadas ornamentaciones de Roger King en teclados.

    Luego afrontan una especie de epítome del sonido que caracterizó al Genesis de la primera mitad de los setenta: Dancing with the Moonlit Knight del álbum Selling England by the Pound de 1973. Una versión sensata y de muy buen gusto, con admirable claridad en el empaste orquestal, magistralmente precisa en su episódico plano sonoro y rematado en una hipnótica coda de temperamento pastoral.band04

    A continuación sobreviene un segmento enteramente dedicado a The Lamb Lies Down of Broadway que encadena una poderosa versión de Fly On a Windshield, el épico carácter de Broadway Melody of 1974 –aquí con Gary O’Toole en voz líder aportando inflexiones de blues que dotan a la pieza de una emotividad muy diferente a la original- y una correcta entrega de Cuckoo Cocoon. El fragmento concluye en una aterciopelada y bellísima relectura del instrumental Hairless Heart en donde Steve Hackett –merced a su habitual delicadeza y buen gusto- brilla con luz propia.

    Ahora es el turno de un auténtico himno del repertorio tanto de Genesis como del repertorio escénico del guitarrista: Firth of Fifth del álbum Selling England by the Pound. La fineza barroca de su melodía, el preciso empaque instrumental del conjunto y la fantasía de un clímax coronado en el irremplazable solo a cargo de Steve Hackett, harán de esta interpretación uno de los momentos más festejados de la noche.

    Una breve introducción en guitarra acústica –especialmente escrita para la ocasión- da inicio a un extenso pasaje centrado en el álbum Wind & Wuthering, con punto de partida en Blood on the Rooftops. Una versión enriquecida por nuevos arreglos que propician la emotiva –y muy personal- recreación de Gary O’Toole en el liderato vocal. Luego se suceden el espectral clima –acentuado por efectos y voces sampleadas- de Unquiet Slumbers for the Sleepers, una avasallante interpretación de In that Quiet Earth –ya con Hackett en guitarra eléctrica y con el saxo soprano de Rob Towsend reemplazando el solo en sintetizadores del original- y un irreprochable acercamiento final a la elegíaca ternura de Afterglow.

     

    band05Tras una intrascendente –aunque muy aplaudida- revisión de I Know What I Like (también de Selling England by the Pound), llegan dos canciones provenientes de A Trick of The Tail de 1976. Primero, con la poderosa dinámica de Dance on A Volcano y luego a través de la atmósfera de ensueño que envuelve al exquisito Entangled.

    Los cambios introducidos con relación al original del álbum Nursery Cryme de 1971 en la enérgica recreación de The Musical Box – efectos sonoros de una cajita musical en la intro, nuevos ornamentos en los movimientos centrales y completa reconstrucción armónica del postludio- sumados al ejemplar uso de tapping por parte de Steve Hackett y la histriónica labor interpretativa de Nad Sylvan, harán de esta entrega otro de los momentos cúlmines del concierto.

    El éxtasis se prolongará con el épico tema de cierre: Supper’s Ready del álbum Foxtrot de 1972. Una versión apocalíptica –en más de un sentido- y cuyo acierto principal fue ofrecer una visión muy cinematográfica que, además de disfrutarse de principio a fin, consigue reinventar esta impactante obra. Final e interminable ovación.

    La banda regresa para los bises. En primer término con un medley integrado por partes de dos composiciones de Steve Hackett (Myopia del álbum Till We Have Faces de 1984 y Slogans de Defector de 1980) que desembocarían en una enjundiosa reinterpretación de Los Endos –en versión completa y que incluyó las partes vocales contenidas en el original- y luego, para dar un cierre definitivo al show, ofreciendo una sobria e irreprochable lectura del clásico de 1972 Watcher of the Skies.steve1

     

    Steve Hackett se va aclamado por un público que lo idolatra hasta el paroxismo y deja a su paso el eco de las ovaciones que quería oír…

    Cuando el profeta de Así habló Zaratustra descubre que la repetición de lo ya vivido es inevitable, sus discípulos lo halagan diciéndole que es “el maestro del eterno retorno de lo mismo”. En fin… Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

     

    Sergio Piccirilli

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