• Stew Cutler: After Hours

    No Greater Love, Just My Imagination, Bambou, Au Privave, Recluse, Lukewarm, C.C., Them That Got

     

    Músicos:

     

    Stew Cutler: guitarra

    Skoota Warner: batería

    Chip Crawford: órgano

    Booker King: contrabajo

    David Cutler: bajo eléctrico en Recluse

    Paul Saax: voz en Them That Got

     

    Sello y año: Cogna, 2012

    Calificación: Está más que bien

     

    La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede (Aldous Huxley)

     

    La experiencia designa tanto a la práctica prolongada que proporciona el conocimiento para hacer algo como también a las habilidades adquiridas a través de las circunstancias o situaciones vividas. El concepto de experiencia engloba una forma de conocimiento derivado de la observación o de la vivencia de un evento que nos indica -desde su raíz etimológica del latín “experiri” = comprobar- una relación más cercana al aprendizaje sobre “cómo hacer algo” que a definir o explicar el sentido de las cosas. En consecuencia se puede afirmar que la noción de experiencia se encuentra más próximo al conocimiento procedimental que al conocimiento factual. Por ello la filosofía, en relación a ese carácter comprobatorio, suele tratar al conocimiento basado en la experiencia como un “conocimiento empírico” o “conocimiento a posteriori”.

    A modo de ejemplo al azar de lo antedicho, podríamos decir que el conocimiento procedimental es aquél que nos ayuda a elegir el mejor camino para llegar a la casa de la mujer que amamos; en cambio, un conocimiento a posteriori o empírico sería llegar a su casa y comprobar con sorpresa que la mujer que todos nosotros amamos es… la misma.

    La experiencia no sólo se circunscribe a lo vivido sino que, además, alcanza a todo aquello que somos capaces de interiorizar y considerar como propio. Ergo, es factible la obtención de cierto grado de sabiduría, aprendiendo y beneficiándonos de la experiencia de los que ya ostentan el conocimiento.

    La experiencia adquirida a través de los otros hace que uno no necesite haber navegado durante toda la vida para saber que si nos encontramos en un barco a punto de zozobrar, debemos colocarnos el salvavidas y no un paracaídas. Incluso, en ese sentido, el impacto puede ser aún mucho mayor en el caso inverso; ya que si nos arrojamos de un avión en vuelo con un salvavidas en lugar de un paracaídas, efectivamente, el impacto será mucho mayor.

     

    Desde la perspectiva de la hermenéutica filosófica las experiencias sólo son posibles cuando existen expectativas; por lo tanto, una persona de experiencia no es la que acumula más vivencias sino la que se encuentra capacitada para permitírselas. Ejemplo práctico: si no hay expectativas, aunque vayamos cientos de veces a una farmacia para comprar una pizza el resultado será invariablemente negativo. Por el contrario, cuando todo es observado desde el punto de vista de la hermenéutica filosófica, nuestras habilidades y sabiduría irán creciendo en proporción a las expectativas hasta llegar a obtener la plena convicción de que -tarde o temprano- el farmacéutico terminará vendiéndonos una doble de mozzarella y pepperoni como si fuese lo más natural del mundo.

    La experiencia se va modelando mediante el aprendizaje de las circunstancias a las que nos enfrentamos; pero para sacar el máximo provecho de ellas se debe tener una actitud alerta, humilde y vigilante. Esas cualidades no sólo facilitan el acopio de conocimiento sino que, además, permiten obtener una percepción más exacta de la realidad, impulsan a tomar mejores decisiones, ayudan a plantearnos metas reales y accesibles a nuestra persona y aumentan la claridad en las ideas que nos conducirán a la exitosa concreción de los objetivos trazados.

     

    Sin lugar a dudas, buena parte de lo mencionado en relación a la experiencia calza a la perfección con la trayectoria del acreditado guitarrista Stew Cutler; pero, además, aquello de las “metas reales y accesibles”, la “claridad en las ideas” o la “concreción de objetivos trazados” también parecen tener –y por varios motivos- una manifestación más que elocuente en su nuevo álbum: After Hours.

     

    El guitarrista, compositor, arreglista, educador y productor Stew Cutler ha sabido desempeñarse en cada uno de esos roles con similar idoneidad. En su ideario estético convergen con naturalidad, temperamento propio e infrecuente equilibrio el jazz, el funk, la música folclórica estadounidense, el soul y el rhythm & blues, entre otros géneros y estilos. La amplia gama de territorios que abarca su propuesta musical está debidamente documentada en los álbumes Trio Music de 2000, So Many Stream en 2004, Trio Live de 2007 e Insignia de 2008. La extensa, prolífica y reconocida labor desplegada por Stew Cutler en su rol de sesionista es una prueba fehaciente de su versatilidad; ha colaborado con íconos de la escena vanguardista del downtown neoyorquino como Elliott Sharp, Wayne Horvitz, Bobby Previte y Bill Frisell; trabajó con figuras legendarias del soul y el rhythm & blues como Wilson Pickett, Percy Sledge, Eddie Floyd y Fontanella Bass; hizo funk con Jimmy Castor; hard rock con Meat Loaf; jazz moderno junto a David Sanborn; góspel secundando a Queen Esther Marrow; avant-jazz con Lester Bowie, blues con Earl King, folk y soul acompañando a Jeb Loy Nichols, música contemporánea con David Fanshawe y country con Jimmy Dale Gilmore.

    Toda la experiencia acumulada y sus propias ideas musicales se conjugan de manera cabal en After Hours con mesura, sin gestos ampulosos ni ambiciones desmedidas; sólo música bien trazada, fresca y expuesta con autoridad.

     

    La claridad de ideas se expresa desde el vamos con una acomodada versión instrumental de Just My Imagination, pieza de Norman Whitfield que integrara en 1971 el álbum Sky’s the Liimit del exitoso grupo soul The Temptations. La placentera lectura ofrecida aquí apela a la exactitud y la precisión rítmica, permitiendo elaborar un discurso fluido y natural en donde la música parece surgir involuntariamente. Todo rubricado por la solidez de Skoota Warner en batería, el elegante aporte de Booker King en contrabajo, los laudables fraseos de la guitarra de Stew Cutler y un vibrante solo de Chip Crawford en órgano.

    Una notable introducción en contrabajo con arco a cargo de Booker King desemboca en Bambou, tema perteneciente a Stew Cutler en el que aflora una narrativa pulcra y sencilla que reposa en el preciso groove que propulsa la batería de Skoota Warner y en la distinguida sobriedad de la guitarra.

    Luego de una aquilatada recreación del clásico de Charlie Parker de 1953 Au Privave, se suceden tres originales cuyas respectivas autorías corresponden a Stew Cutler: Recluse, Lukewarm y C.C.  En el primero de los mencionados se funden el jazz, el funk y la bossa nova y sobresalen los aportes del bajo eléctrico de David Cutler y el solo de batería de Skoota Warner; la segunda pieza se aposenta en los amplios márgenes del jazz moderno permitiendo el lucimiento de la guitarra de Stew Cutler mediante exposición flexible pero con una sonoridad plena e intensa que, aun en su definida personalidad, parece recoger las icónicas influencias de Wes Montgomery, Grant Green y George Benson. En tanto que la última –con particular destaque del órgano de Chip Crawford- abreva en las fuentes del blues desde una perspectiva asociada a la estética del nuevo milenio.

    En el cierre del álbum se suma el vocalista Paul Saax para ofrecer una templada reinterpretación a dúo con la guitarra de Stew Cutler del clásico del repertorio de Ray Charles Them That Got.

     

    Stew Cutler, en After Hours, nos recuerda que la madurez artística sólo puede alcanzarse cabalmente cuando uno sabe convertir en íntimas las experiencias –propias y ajenas- y funda con ellas un campo de expresión fértil y fecundo.

     

    El hombre es sabio no en proporción de su experiencia, sino de su capacidad para experimentar (George Bernard Shaw)

     

    Sergio Piccirilli