• Martín Negro: Fiebre Mallorquina

     

    Martin NegroNoche en Munich, Fiebre Mallorquina, Bagatella 6, Danza de la moza donosa, Basileo, Don’t know, Tres variaciones sobre un tema sin título, Querido Gustav, Estrategia mantis

     

    Músicos:

     

    Martín Negro: guitarras
    Enrique Pastor: violín, viola
    Tomás Picornell: clarinete, clarinete bajo
    Pablo Di Salvo: contrabajo
    Miguel Navarrete: batería
    Martín Cecconi: bandoneón
    Sebastian Tesouro: percusión
    Gerard Beltran: fagot

     

    Sello y año: Club del Disco, 2014

    Calificación: Está muy bien

     

    El guitarrista, compositor, arreglador y productor bonaerense Martín Negro creció en un ámbito familiar en el que, si bien su padre y su hermano son artistas plásticos (o probablemente por ello), la música no estuvo ajena ni mucho menos. Estudió guitarra y composición en el Conservatorio Manuel de Falla, el Sindicato Argentino de Músicos y el I.T.M.C. Inclinado en sus inicios al jazz y la fusión, luego ha ido incorporando estilos rioplatenses que fueron moldeando un estilo singular al que también hay que sumarle su acercamiento a la música académica y clásica contemporánea. En manos inadecuadas, esta suerte de cóctel podría resultar un despropósito o, si prefiere, un disparate. Pero no es éste el caso, afortunadamente.

    Participó de la agrupación (y álbum) de tango Don Baires; en una gira por Europa, decidió instalarse allí, lo que le posibilitó contactarse y compartir vivencias y experiencias musicales con numerosos músicos y actuar en países como España (por supuesto, ya que fue donde fijó residencia), Alemania, Luxemburgo, Holanda, Suiza, EE. UU. y México, entre otros.

    No obstante, su producción discográfica no es lo frondosa que podría esperarse a priori. Su debut fue en 1999 con Martín Negro Trío (acompañado por Ariel Naón en bajo y Diego Alejandro en batería, más el aporte como invitados del saxofonista Juan Martín Alfaro y el pianista Rafael Villazón); y debió pasar una década para que Negro registrara –en España- a su sucesor y que se ha editado en Argentina recientemente. Nos referimos a Fiebre Mallorquina cuya aparición coincide –no casual sino causalmente- con el regreso del guitarrista a su país de origen.

     

    La propuesta de este álbum difiere notoriamente con sus entregas anteriores. Para tal fin, Negro conformó el Palma Ensamble, que integran  Enrique Pastor (violín, viola), Tomás Picornell (clarinete, clarinete bajo), Pablo Di Salvo (contrabajo), Miguel Navarrete (batería), Martín Cecconi (bandoneón), Sebastian Tesouro (percusión), Gerard Beltran (fagot) y el líder en guitarras, composición y arreglos.

     

    Fiebre Mallorquina desmiente, por su atemporalidad, el paso del tiempo. Un lustro después suena fresco, enérgico, vital, original y atractivo. Martín Negro ha logrado que su Palma Ensamble suene –justamente- ensamblado y con destaques repartidos entre sus integrantes, todos compenetrados e inmersos en la propuesta. De difícil categorización (al contrario que sus registros anteriores, claramente relacionados con el tango uno y con el jazz el otro), el álbum abreva en numerosas fuentes sin que ello implique carencia de personalidad, sino todo lo contrario. Cierto espíritu melancólico se hace presente en Noche en Munich, con elementos folclóricos argentos indisimulables y con buenas entregas de Enrique Pastor en violín y Negro en guitarra acústica. Fiebre Mallorquina (el tema) se impone desde su vigor incial con Pastor liderando nuevamente con solvencia y un tratamiento complejo y aceitado en los arreglos.

    Siguen dos covers (aunque en realidad deberíamos referirnos a “relecturas”); la primera de ellas, Bagatella 6 (del húngaro Bela Bartók) donde se entrecruzan violín y guitarra eléctrica sobre una base que está mucho más cercana a la épica del rock o el blues de lo que los libros aconsejarían. Hizo muy bien Martín Negro en desoir (o desleer) esos libros, apropiándose de la composición como también hiciera con Danza de la moza donosa del argentino Alberto Ginastera, aunque aquí el tratamiento es más camerístico y con una mayor –aunque sutil- participación de los vientos. Basileo coquetea con la bossa-nova y ofrece buenos pasajes de Pablo Di Salvo en contrabajo y Negro en guitarra eléctrica. Don’t Know no puede ocultar su aire ciudadano (y reminiscencias al octeto electrónico de Piazzolla) merced al protagonismo de Martín Cecconi en bandoneón y donde podría decrise que a Pastor y a Negro no les queda para nada mal la pilcha de Mario Francini y Horacio Malvicino.

    Una de las piezas más atractivas del álbum es Tres variaciones sobre un tema sin título y sus vaivenes rítmicos y emocionales atravesando distintos estadíos pulcramente eslabonados, tomando riesgos y con la banda elaborando atmósferas que van de lo enigmático a lo circense con varias escalas intermedias. Querido Gustav (¿Mahler?) y su aire cinematográfico lindando con el spiritual, en una calma que permite apreciar y disfrutar cada intervención solista. El pacífico cierre es con una relajada y descontracturada Estrategia mantis.

    Martín Negro ha cristalizado, en Fiebre Mallorquina, una propuesta que resulta –además de muy interesante- inrotulable, inclasificable, seria, no exenta de riesgo y con atractivos matices sonoros y compositivos.

     

    Marcelo Morales

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