La Vida Es Sueño

ELYSIAN FIELDS
Dreams That Breathe Your Name

Stop The Sun, Baby Get Lost, Timing Is Everything, Drunk On Dark Sublime, Live For The Touch, Passing On The Stairs, Shooting Stars, Shrinking Heads In The Sunset, Never Mind That Now, Narcosmicoma, Dog Of Tears.

Músicos:
Jennifer Charles: voces, farfisa.
Oren Bloedow: voces, guitarra, bajo, teclados, sitar, acordeón, etc.
Invitados: James Genus, Ben Perowsky, Glenn Patscha, Doug Wieselman, Cyro Baptista, etc.
Dyluvion Records, 2004.

Calificación: Dáme dos.

La historia de los Elysian Fields comienza en abril de 1990, cuando Oren Bloedow (que acababa de brindar un concierto en un tugurio de New York) escuchó a Jennifer canturrear una vieja canción de los años ’20.

Grabaron un E.P. Elysian Fields y el primer álbum Bleed Your Cedar en 1996, al que sucedió Queen of the Meadow en el 2000.

El contacto con John Zorn los llevó a grabar el exquisito La Mar Enfortuna en el 2001, pero firmado con los nombres de ambos. El disco, un proyecto de música sefaradí cantado básicamente en ladino, resultó un quiebre no sólo con lo ofrecido hasta el momento por el dúo, sino también un contraste absoluto con lo entregado por Oren Bloedow en carácter solista The Luckiest Boy in the World, con el aporte de los Medeski Martin and Wood.

El disco que nos ocupa muestra al dúo en gran forma y entregando el que tal vez sea su mejor registro hasta la fecha. La pericia instrumental/climática de Bloedow (en este caso con algún circunstancial aporte vocal), encuentra en la susurrante voz de la Charles el complemento ideal.

Con los músicos involucrados totalmente con el espíritu del álbum, Dreams That Breathe Your Name es un viaje relajado, reposado, pero no exento de cierto inquietante cosquilleo emocional.

Bloedow y Charles componen realmente bien y se hace difícil rescatar momentos o pasajes en un disco que funciona (completo) como tal.

No obstante, mencionaremos la apertura, con Stop the Sun, donde queda claro no sólo el espíritu reinante a lo largo del disco, sino que ya la Charles ataca de entrada con una sugestiva, seductora y arrastrada voz que derrocha calidez por doquier. Hay un rocker hit (porque se trata de canciones, que quede claro), Timing is Everything, aunque la calma (sitar y tabla mediante) llega rápidamente en la sublime Drunk On Dark (letra tremenda incluída). Passing On the Stairs muestra la también cálida voz de Bloedow en una historia de dudas, de preguntas sin respuestas, de silencios y necesidades. Con Shrinking Heads in the Sunset vuelve el espíritu rocker, con guitarras sutilmente distorsionadas y la presencia de Doug Wieselman en saxo barítono que nos recuerda a Morphine.

Pero comienza Never Mind That Now y de nuevo la voz envolvemente de Charles llenándolo y explicándolo todo.

Un gran disco.
Imprescindible, por si no quedó claro.

Marcelo Morales.

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