• Tres Bien Ensamble: Aire Puro Libre de Humo

    Virasoro Bar – Buenos Aires
    Viernes 18 de Abril de 2008 – 22:30 hs.

    Tre Bien EnsambleDesde hace un par de meses se instaló en la Argentina una fuerte confrontación entre el Gobierno nacional y el “campo”. Sí… es que así se lo denomina en los medios, en las calles y hasta en los discursos oficiales. Por supuesto que esto no es nuevo y mucho menos cuando se trata de gobiernos democráticos, pero hoy se ha instalado en la sociedad argentina y difícilmente haya alguien que no sepa que, al menos, “algo pasa”.
    No es nuestra intención realizar un análisis al respecto ni mucho menos. Ni fijar posición a favor de uno u otro sector ni explicar las causas y consecuencias de la renuncia (¿renuncia?) del Ministro de Economía. Por varios motivos. Uno de ellos es lo complejo del conflicto en sí; tampoco queremos abrumar entrando en detalles acerca de los porcentajes de retención que fueron, son y deberían ser. En realidad creemos que éste no es el lugar adecuado para realizarlo. Pero, básica y fundamentalmente, la verdad es que no tengo la menor idea (seria) de dónde se viene y hacia dónde se apunta.

    En plena crisis, “casualmente”, Buenos Aires se llenó de humo y no fueron pocos los que sintieron haber sido transportados (vaya uno a saber de qué manera) a Londres. Parece ser que los muchachos del campo decidieron ¡¿todos juntos?! quemar miles de hectáreas de rastrojos (en criollo y para entenderlo… pasto) en las islas del Delta del Paraná. El viento hace lo único que sabe: soplar. La gente del campo dice que, ante el conflicto (que originó entre otras cosas desabastecimiento, bloqueos en las carreteras, mercadería echada a perder y otras lindezas), decidieron realizar lo que se hace habitualmente, hasta que la situación conflictiva se resolviera. Pues bien… lo originado (unos 300 focos de incendio que, todavía, persisten) provocó accidentes fatales en las rutas, empeoramiento en la salud de la gente con problemas respiratorios… y no me hagan seguir que me deprimo… más.
    Lo cierto es que Buenos Aires se cubrió de humo.

    Virasoro BarSegún la Real Academia Española, el humo es una mezcla visible de gases producida por la combustión de una sustancia, generalmente compuesta de carbono, y que arrastra partículas en suspensión. También es el vapor que exhala cualquier cosa que fermenta. Y también uno puede tener, bajar o echar humo. Si a alguien se le suben los humos, puede venirse al ídem. En estos casos lo más conveniente es hacerse una mezcla visible de gases… etcétera.
    Con Buenos Aires oliendo cual gran asado hecho a base de pasto seco e intentando adivinar calles, dirección y recinto, nos apersonamos en Virasoro para asistir a la presentación del Tres Bien Ensamble.
    El Virasoro Bar es un reducido y coqueto espacio ubicado en Palermo. No me pidan precisiones. Para mí es Palermo. Nada de Palermo Hollywood, Palermo Soho o Palermo Rosa. Palermo y punto. Al entrar nos recibe un video a cargo de Jim Hall y Michel Petrucciani. No está mal como bienvenida. A todo esto, dicho sea de paso, nos atendieron fenómeno con toda premeditación y alevosía. Se agradece.

    El Tres Bien Ensamble está conformado actualmente por Ariel Naón en contrabajo, Diego Mark en piano y Lulo Isod en batería. Su álbum debut, Desvariaciones (donde el baterista fue Gonzalo Chayle), fue comentado en este site en su momento proporcionándonos una verdadera (y grata) sorpresa.

    Naon SetLugar chico, poca gente, mucha intimidad, sonido a cargo e los músicos. El piano acústico fue reemplazado por uno eléctrico (con sonido simil acústico). Esto me preocupó un poco, la verdad sea dicha.
    A las 22:50 hs. Mark comienza a jugar con las teclas, como explorando, como intentando ver de qué se trata ese mueble que tiene enfrente. Va y viene, sube y baja. Isod, con su minúscula batería (un hi-hat, un platillo, redoblante y bombo) parece imitarlo. Pero lo que atrae nuestra atención (uno sigue siendo un niño, después de todo… y antes también) es la desaparición de Naón detrás de su instrumento provocando (tal vez por estar oculto, como haciendo travesuras) sonidos extraídos de un patito de juguete, un pianito minúsculo y una pelotita con cascabeles. Isod, con una andanada percusiva, nos corta el recreo. Queda Mark solito; luego, el trío amenaza con arrancar. Una, dos veces. Finalmente lo hacen. Luego de unos 5 minutos, desembocan en una suerte de melodía donde deciden “trialogar” de lo lindo. La intensidad desemboca en una calma sustentada por Naón. Queda nuevamente solo el pianista y el contrabajista vuelve a divertirse, a dejar aflorar su espíritu lúdico. Esta vez nadie lo mandará al rincón…
    Isod colorea con sus platillos (uno y el hi-hat, recuerden) y su tambor sin bordona. Naón recurre al arco y parece que sabe atajar. El pasaje a dúo con Mark es bellísimo y cuando se suma Isod lo hace con ubicuidad: sumando. Y vuelven a aparecer las formas abiertas. Muy buen comienzo.
    ¿Cómo dice? Ah… disculpe… lo que interpetaron “para entrar en clima” fue (aunque lo pareciera poco) My Funny Valentine, de Rodgers y Hart.

    En Kill Bill (de Naón) salen a quemar las naves. La mano izquierda de Mark refuerza la base que aporta el contrabajista. Isod imprime velocidad. La mano derecha del pianista apunta hacia aires épicos. En plena cabalgata, Mark cambia de dirección: el objetivo es un buen solo… y acierta. Estoy pensando cuánto mejor sonará esto con un piano acústico…
    Cierro los ojos (piano solo); Isod me hace abrirlos: el movimiento de su pie derecho en el pedal de bombo, no me coincide con el tempo. Pero vuelvo a cerrar (los ojos) y todo suena fenómeno. O sea… no es él, soy yo.
    En plena solidez, hacia el final amagan con acercarse nuevamente a lo épico pero no… cabalgan de nuevo y el final declara vencedor, como no podía ser de otra manera, a Tarantino.

    Se imponía un rebaje; una sencilla melodía contrasta con ciertas deformidades percusivas. estamos en Algodón, de Lulo Isod. Naón pasa a comandar la escena, aunque rápidamente la posta es cedida al pianista que anda, parece, con unas ganas locas de tocar. Pero la base ofrece aristas tan interesantes que largo mi estilográfica y me dedico a observar. El trío tiene un cierto aire a The Bad Plus; pero es otra cosa. Por un momento me pareció ver a Leon Parker sentado a la batería.
    El primer set finaliza con… ¿es? A ver… al inicio se respira (a pesar de lo que contamos acerca del humo) cierto aire free. Isod recurre a las escobillas. Hummm… ¿free? Más bien parece haber cierta descompresión; como si los laterales de un triángulo equilátero se elastizaran, pero sin dejar de ser un triángulo, ¿se entiende?
    El baterista prepara una mayonesa que no se corta ni mirándola fija. Naón marca el pulso, gordo; y Mark, tras un pasaje casi minimalista, impone una melodía con vigor. Una especie de tango marchoso que… ¡cómo cambian estos tipos! Solo de Naón, los tres de nuevo y la mayonesa. Un contenido lirismo se apodera del escenario y yo que sigo preguntándome si el tema es o no es. Mark se pone de costado y, con los ojos cerrados, hace foco en algo que no sé qué es pero parece ser muy inspirador. Tanto como una buena de Fellini, con su espíritu circense y… ya está… es Amarcord, de Nino Rota. Al finalizar, Naón toma la palabra (nada se ha dicho hasta ese momento) y sentencia “paramos diez minutos”.

    Aprovechamos para comer algo (unas milanesitas de peceto que estaban exquisitas, dicho sea de paso) y observar a los asistentes. A la derecha, una pareja comienza a hacerse arrumacos; otra, detrás, comete dos errores imperdonables: desconocer la humilde nobleza del Finca Natalina y hablar de una publicidad acerca de dientes sensibles. Una tercera pareja ingresa en ese momento, con cara de “nos trajo el humo”. Se sientan casi de espaldas al escenario. El espectáculo es casi dantesco. ¿Casi? El señor en cuestión es parecido a (un muy desmejorado) Román Lejtman; ella, una suerte de Gladys (la Bomba Tucumana). Pintan ósculos ruidosos y pienso que está bien que el Tres Bien Ensamble se haya retirado del recinto. Afortunadamente, la música ambiental (una bella versión de Mood Indigo, de Duke Ellington), actúa de contrapeso. Por supuesto que hay más gente en el lugar, pero ya está de regreso el trío.

    Lulo IsodArranca Naón, lo sigue Mark, Isod va a su único tambor con escobillas. Nuevamente la melodía es tan sencilla como irresistible. Se gana en intensidad de manera tan natural que… La contención de Isod en beneficio del tema es para elogiar. Créame que da para patear tachos, pero el baterista resigna su protagoinismo y jamás sabrá cuánto se le agradece desde este lugar. Como quien no quiere la cosa, un pasaje en contrabajo solo nos devuelve al inicio y dale que va… Cuerpo de agua, de Naón, llega (desafortunadamente) al final.
    Siguen con una composición del pianista, Mi costado polaco. Al inicio, con el trío en ajustado ensamble, le sucede un pasaje a dúo en piano y contrabajo liderado con autoridad por Naón. Ya en trío, la batuta la toma Mark, que se despacha a (buen) gusto. Cuando nos parece que la cuestión comienza a alargarse innecesariamente, parecen darse cuenta y c’est fini.

    MarkAnuncian un tema de Björk pero se desdicen. Y como todo tiene que ver con todo, arremeten con Fuiste, tema de Gilda que ya fuera versionado por todas las hinchadas de fútbol argentinas, con La Guardia Imperial académica a la cabeza (aunque no tanto como No me arrepiento de este amor: "No me arrepiento de este amor / aunque me cueste el corazón / llevo la camiseta en la piel / yo voy a morir por Lacadé…"). El Tres Bien Ensamble es pura y plena potencia desde el inicio. Ahora sí, se soltaron del todo; hasta que un abrupto corte hace enloquecer a Naón que juega con su instrumento como si se tratara de un camión Duravit. Isod no aporta calma esta vez, sino todo lo contrario. Amaga como diciendo “ya van a ver la que se viene…” Y lo que se vino (patito de juguete mediante) fue la hecatombe. El pianista los llama a la reflexión y nos calmamos todos. Pero dura poco. Isod, con su mínimo set, explota; y todos lo seguimos.
    El final es con Mark intentando poner orden, mientras Isod le pega a todo lo que tiene cerca y Naón se esconde nuevamente detrás del contrabajo para volver a jugar con patitos y pianitos.
    Tremenda versión, dicho sea de paso.

    Ahora sí, el final es con Björk y Cocoon, del notable álbum Vespertine. Si el tema original es bellísimo… bueno Doña… a pesar de decir que aquí en Argentina la maltrataron, venga y póngale la gola a esta impecable lectura que estos tres músicos han hecho una noche de abril de 2008.
    Indomable trabajo percusivo de Isod; y además Mark mete un solo con tanto buen gusto que, si lo escucha, seguro que se le pasa…

    Así llegamos al final de un concierto impecable.
    El Tres Bien Ensamble ha decidido no interpretar temas de su (hasta ahora) único álbum. Adelantó mucho del sucesor de Desvariaciones, que llevaría por título Reset Nena Bis Blem, alguna cosa que aparecerá ya en un tercer disco y alguna otra (como la apertura) que surgió así, “como para conectar”.
    Hemos pasado una noche magnífica.
    Y a pesar de las circunstancias que han estado envolviendo a Buenos Aires, estamos en condiciones de afirmar, le guste o no al Gobierno, a la gente del campo y hasta a los inadaptados de siempre, que el Tres Bien Ensamble está vivo, colea y te hace respirar aire puro.
    Y si no les basta lo antedicho, vayan, observen, aspiren y disfruten.

    Marcelo Morales

    Nota relacionada: Discos / DVD's: Tres Bien Ensamble – Desvariaciones

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