• Sarah Wilson: Trapeze Project

    Blessing, She Stands in a Room, At Zebulon, Melancholy for Place, Himalayas, In Resonance Light Takes Place, Love Will Tear Us Apart, Underneath the Soil, Fall Has Arrived, Possibility, From the River, To New Orleans

    Músicos:
    Sarah Wilson: trompeta, voz
    Myra Melford: piano
    Ben Goldberg: clarinete
    Jerome Harris: bajo
    Scott Amendola: batería

    Brass Tonic, 2010

    Calificación: Está muy bien

    Hay que buscar el equilibrio en el movimiento y no en la quietud. (Bruce Lee)

    La compositora y trompetista Sarah Wilson ha logrado posicionarse, en los espaciosos e inabarcables contornos que delimitan la escena de la música creativa del nuevo milenio, como una de sus representantes más atrayentes y promisorias. Una rápida mirada en retrospectiva sobre su trayectoria artística nos permite deducir que su arribo al sitial que ocupa en la actualidad, no deriva de haberse apegado a los usuales itinerarios del jazz y la música contemporánea ni a un tránsito circunscripto a los canales formativos convencionales.
    Luego de dedicarse a tocar la trompeta durante sus años de estudiante secundaria y haber estudiado antropología en la afamada Universityof California, Berkeley; Sarah Wilson se siente poderosamente atraída por el teatro. Tras su graduación académica se incorpora como miembro estable del prestigioso teatro de marionetas gigantes Bread and Puppet Theater para poco después ocupar el cargo de Director Musical y Compositor del Programa Anual de Marionetas en los festivales al aire libre organizados por el Lincoln Center. En 1993 deja su California natal y se muda a la ciudad de New York para abocarse por completo a su formación musical; allí recibe clases de los reconocidos trompetistas John McNeil y Laura Frink y comienza a estudiar música afrocubana e investigar en las obras de artistas del calibre de Henry Threadgill y Steve Coleman, entre otros. Esos ascendentes musicales, en comunión con las influencias provenientes de la escena del downtown neoyorquino y de su experiencia teatral, se traducirían más tarde en el imaginativo alegato estético de su elogiado debut discográfico con el álbum Music for an Imaginary Play de 2006 (Sarah Wilson en trompeta y voz, Peck Almond en saxo, Steve Cardenas en guitarra, Jerome Harris en bajo y Kenny Wollesen en batería).

    Sarah Wilson en Trapeze Project, su segunda producción, documenta un ideario creativo en el que convergen un amplio abanico de influencias y estilos que van desde el jazz tradicional de New Orleans al folk estadounidense, pasando por el pop, la música de los Balcanes, folclore persa, blues e inequívocos resabios de la vanguardia jazzística. La versatilidad que exige esa amplitud de intereses musicales, encuentra a sus interlocutores más apropiados en una alineación estelar que incluye a Myra Melford en piano,Scott Amendola en batería, el bajista Jerome Harris y Ben Goldberg en clarinete. Otro componente distintivo en la producción discográfica de Sarah Wilson es el signo autorreferencial contenido en los títulos de sus álbumes. Mientras Music for an Imaginary Play reflejaba el fuerte componente visual heredado de su labor en el teatro de marionetas, Trapeze Project asocia simbólicamente el movimiento en un trapecio con los sentimientos experimentados por su autora en años recientes al haberse trasladado de una costa a otra de los Estados Unidos, alternando vivencias en las contrastantes escenas musicales del downtown neoyorquino y del área de la Bahía de San Francisco.
    El trapecio es una de las disciplinas clásicas del arte circense y también uno de los actos acrobáticos más valorados por el público. Debo reconocer que mi afinidad con el circo es escasa pero, en cambio, mis conocimientos sobre la tradición circense son… nulos. Sin embargo, de inmediato relacioné la imagen descripta por Sarah Wilson en el nombre de su nuevo álbum con la sensación de soledad experimentada por el personaje del maravilloso cuento de Frank Kafka Un artista en el trapecio. En ese relato, un joven trapecista se da cuenta que para perfeccionar su arte debe permanecer bamboleándose en las alturas, solo y separado del mundo; pero al hacerlo descubre que no puede bajar de la cuerda porque el trapecio es su vida misma.
    Además de esa relación literaria, también conservo de mis épocas de estudiante de teatro leído un recuerdo imborrable de la palabra “trapecio”, ya que en una de las primeras clases el profesor me obligó a leer de corrido, en público y a viva voz un trabalenguas que decía: “Sobre el triple trapecio de Trípoli trabajaban tres tristes triunviros trogloditas y otros tres trastocados por el terrible tetrarca trapense”. Todavía estoy intentando desanudarme la lengua.

    La metáfora del trapecio utilizada por Sarah Wilson en Trapeze Project no sólo representa las vivencias ya mencionadas sino también su vocación por moverse libremente a través de diferentes géneros y estilos musicales.
    En Blessing, el aspecto temático emerge de manera natural y con motivos aparentemente pueriles que van cobrando forma a través de capas sonoras asociadas a la tradición del jazz hasta llegar a crear un clima alegre y emotivo. En ocasiones las partituras vistosas, como en el caso de esta pieza, se quedan en meros ejercicios pirotécnicos de los solistas; pero aquí esos clichés son eludidos mediante una atinada distribución cromática y un exquisito balance instrumental en donde sobresale la protagónica intervención del clarinete de Ben Goldberg, posteriormente rematada en contrapunto con el piano de Myra Melford.

    She Stands in a Room es una composición comisionada a Sarah Wilson por el deYoung Museum Cultural Encounters Initiative en colaboración con Intersection for the Arts que se inspira en una obra en vidrio del afamado escultor estadounidense Nicolas Africano. El carácter introspectivo de su línea melódica va desplegando un pausado crescendo hasta alcanzar su clímax en sucesivas intervenciones de su autora, primero con un recatado soliloquio en trompeta y luego a través de sus aportaciones vocales. La enérgica At Zebulon esta ornamentada por un luminoso pasaje en piano a cargo de Myra Melford, las precisas inserciones contrapuntísticas de los vientos, los vivaces acentos rítmicos que provienen del tándem que conformar la batería de Scott Amendola y el bajo de Jerome Harris y una magnífica exposición solista de Ben Goldberg en clarinete. Melancholy for Place es una nostálgica balada cuyo clima, de íntima calidez, resulta acentuado por el timbre candoroso y sin afectación de la voz de Sarah Wilson. A continuación siguen las dos últimas composiciones por encargo contenidas en el álbum: Himalayas e In Resonance Take Place. La primera es una pieza de afable lirismo que le fuera comisionada a Sarah Wilson por el baterista Kenny Wollesen para el ensamble del mismo nombre; y la segunda, cuyo título proviene de una frase extractada del poema de Pablo Neruda “Un día sobresale”, fue realizada a pedido de la East Bay Fund Artists.
    Tras una ascética pero expresiva versión del clásico de Joy Division Love Will Tear us Apart,  llegan los exóticos aromas y contagiosa energía de Underneath the Soil. La pastoral melodía, inspirada en una canción tradicional persa, de Fall Has Arrived parece concebida para el lucimiento del clarinete de Ben Goldberg, en tanto que los arrestos vanguardistas de Possibility dan lugar a una impactante demostración en piano a cargo de Myra Melford. Los humores divergentes también están representados en el melancólico optimismo de la balada From the River y en una remozada mirada al jazz arcaico del brioso To New Orleans.
    Trapeze Project,aun en su diversidad, destila frescura y honestidad creativa.

    Una vida creativa implica un delicado equilibrio entre ser fiel a uno mismo y permanecer abierto al cambio (Stephen Nachmanovitch)

    Sergio Piccirilli

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