• Orquesta Metafísica: 7 Movimientos

    Esclavos, Delirium Tremens, Plaza de Mayo, Exilio, Iluminados, Rey, Voluntad.

    Bonus tracks: Mi chaparrita, Animal

     

    Músicos:

     

    Sebastián Volco: piano, Rhodes, Moog

    Sebastián Rosenfeldt: bajo, basscello, stick

    Sebastián Ricciardi: batería, percusión

    Fabián Araya: saxo, flauta, trompeta

    Pablo Gignoli: bandoneón

    Mariano Malamud: viola

     

    Músicos invitados:

     

    Bruno Giustini: violín

    Marcos Cabezaz: marimba, vibráfono, glockenspiel

    Mario Bulacio, voz, guitarra fretless

    Juan Canosa: trombón, tuba

    Miguel Ángel Hornes: trompeta

    Francisco Huici, María Belén Firrincieli: saxo barítono

    Ana Santorelli, Graciana Cauzo, Cecilia Mazzufero: voz

    Diego Prego: dirección y arreglo coral

     

    Sello y año: Independiente, 2011

    Calificación: A la marosca

     

    Hay bandas que llaman la atención por su nombre; al menos “me” llaman la atención y (me) provocan curiosidad. En su arte, claro está. La vida privada de los integrantes me tiene sin cuidado (bueno… un poquito de morbo, a veces, pero sólo a veces, aparece…). Ahí tiene, por ejemplo, a Mostly Other People do the Killing o a Frank Zappa & Mothers of Invention, The Flying Burrito Brothers, Pink Freud, Dread Zeppelin, Someone Still Loves You Boris Yeltsin… los locales Ano de gordo, Las pastillas del abuelo y, por qué no (disculpe la autorreferencia) Pobre Morales.

    Hay muchos más, por supuesto y que incluso a la hora de traducirlos al castellano sonarían, al menos, extraños… Fíjense, si no, en estas megabandas: Beso, Sí, Reina

    Y sí… la Orquesta Metafísica, desde su nombre, (me) produce cierta picazón, escozor, curiosidad. Y no precisamente por la palabra orquesta…

    Podemos referirnos a la metafísica desde varios ángulos, pero elegiremos solamente dos.

    Por un lado tenemos a la metafísica como una rama dela filosofía. Nose preocupe, le acortamos la búsqueda contándole que filosofía significa “amor a la sabiduría” y que en ella (y con ella) se intenta dilucidar aquellos interrogantes profundos acerca de la existencia como (anote): “¿Cuál es el sentido de la vida?”, “¿Quién soy, qué soy y para qué existo?”, ¿Por qué soy hincha de Racing?”

    Metafísica deriva del griego μεταφυσική (“más allá de la naturaleza”) y refiere al conocimiento de la esencia (de las cosas), estudiando su naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales. Se aboca a los aspectos de la realidad que son (a priori) inaccesibles a la investigación científica. Podemos resumir la cuestión diciendo que el objetivo de la metafísica es lograr una comprensión teórica del mundo y de los principios más elementales de lo existente, teniendo como fin conocer la verdad más profunda de las cosas, por qué son lo que son; y, por supuesto, por qué son. En este meollo metafísico le enunciamos que Platón, Aristóteles, Schopenhauer, Heidegger, Kant, Dios, el ser, la nada, Andrónico de Rodas, ontología, teodicea, Psicología Racional, Cosmología Racional, Averroes, Avicena, espacio, mente, mundo, esencia, tiempo… y como diez mil extras, son partícipes privilegiados a la hora de intentar comprender, mediante más preguntas que respuestas, cómo explicar lo aparentemente inexplicable.

    Y por el otro (lado, recuerde: “Podemos referirnos a la metafísica desde varios ángulos, pero elegiremos solamente dos”), su uso adjetival: “Oscuro y difícil de comprender”.

     

    Mire usted si después de todo esto, no iba a sentir curiosidad por las bondades (o no) de una tal Orquesta Metafísica… un sexteto integrado por Sebastián Volco (piano, Rhodes, Moog), Sebastián Rosenfeldt (bajo, basscello, stick), Sebastián Ricciardi (batería, percusión), Fabián Araya (saxo, flauta, trompeta), Pablo Gignoli (bandoneón) y Mariano Malamud (viola). Que debutó discográficamente con 7 Movimientos, un álbum que consta de –justamente- siete movimientos y dos bonus tracks, que fue grabado en vivo, que cuenta con composiciones de Sebastián Volco y con la producción artística de Sebastián Rosenfeldt.

    Para no complicar demasiado las cosas, vayamos a las fuentes.

    Sebastián Rosenfeldt:

    - “La Orquesta Metafísica es un sexteto que desarrolla elementos folclóricos y locales de Buenos Aires y los mezcla con ideas y sonidos de la cultura humana universal”.

    - “El disco fue grabado en vivo por el sexteto y luego se agregaron algunos instrumentos y otros objetos sonoros naturales y virtuales. Esto ayudó a potenciar el carácter cinematográfico de la música”.

    Sebastián Volco:

    - “La Orquesta Metafísica está inspirada en el misterio de la existencia. El primer disco de la OM es una obra instrumental llamada 7 Movimientos. Cuenta la aventura del espíritu humano por tomar control de su propio ser para no vivir la vida como un esclavo”.

    - “La música nos habla y nos sugiere algunas respuestas a las preguntas esenciales que se hace el ser humano”.

     

    Un panorama más que claro (y luego fácilmente comprobable al escuchar el CD) que fertiliza sabiamente el terreno para decirle sin miramientos, tapujos, rodeos ni anestesia, que la Orquesta Metafísica es una de las más agradables sorpresas que han surgido en la escena musical argentina en el presente siglo. Y que 7 Movimientos confirma lo antedicho de manera cabal e irreductible.

     

    Ahora… ¿qué se puede agregar  a las palabras de Volco y Rosenfeldt para que usted, al leer, “escuche” algo de la propuesta? Permítame decirle que hay tantos elementos extraídos (o utilizados) de tantos estilos (jazz, rock progresivo, clásica contemporánea, folclore, tango, libre improvisación, música de cámara, etc.), que 7 Movimientos remite a varias cosas pero sin parecerse a nada, merced a un llamativo trabajo compositivo, los arreglos y la producción. La música de la Orquesta Metafísica excede todo rótulo pre-existente (salvo que ya exista el de “música metafísica”), brindando una propuesta aglutinadora, abarcativa, arriesgada, homogénea, profunda, seria, descontracturada, caótica, grandilocuente, exuberante, vibrante, molesta, inquisidora, perturbadora, exigente y adictiva.

    Te juro.

     

    Detenernos pormenorizadamente en cada uno de los tracks del álbum resultaría un despropósito y hasta podría acusársenos de mala praxis, ya que 7 Movimientos es una obra para ser apreciada en su integridad, donde el orden de los factores sí altera el producto y en la que cada pieza del engranaje sonoro parece haber encontrado su lugar en el mundo. Ya sea en el inicio, con Esclavos, que recuerda al comienzo del injustamente olvidado Anabelas, de Bubu, con las voces de Ana Santorelli, Graciana Cauzo y Cecilia Mazzufero en sincronía con el sexteto y el violín de Bruno Giustini para una subyugante apertura camerística que muta a una atmósfera ciudadana; y que tiene su continuidad en Delirium tremens, luego de los buenos y sobrios oficios de Volco en piano y Marcos Cabezaz en percusión, que a su vez se dirigen sin escalas a un jazz “zappiano” (o “zappiense”) comandado al galope por una fluida base rítmica, mérito de Sebastián Rosenfeldt y Sebastián Ricciardi en bajo y batería respectivamente, con liderazgos repartidos y el interesante aporte de Fabián Araya, secundado por los bronces de Juan Canosa, Miguel Ángel Hornes y Francisco Huici.

     

    Continúa la breve y folclórica Plaza de Mayo, con el protagonismo en bandoneón de Pablo Gignoli y las bondades de Mariano Malamud en viola. El dolor de Exilio se ve reflejado en una entrega bucólica, ascética, que parece encontrar una salida en un notable momento que regalan Sebastián Volco y Marcos Cabezaz. Las sonoridades (muchas de ellas escondidas) de Iluminados, un Rey que lo tiene prácticamente todo, convirtiéndose en una suite en sí misma donde se entremezcla la voz (nuevamente exquisita) de Ana Santorelli con protagonismos repartidos, Volco impulsando desde su piano una melodía cercana al rock pero que luego muta en un prístino pasaje cercano a la clásica contemporánea y un final potentísimo donde el tándem Ricciardi / Rosenfeldt parece sostenerlo todo. Y lo hace. Y la suite finaliza con Voluntad, cuya introducción –responsabilidad de Sebastián Volco en piano y Mariano Malamud en viola- es sencillamente extraordinaria y luego un clima épico, como para los títulos de una película inacabada…

     

    Y sin decir “agua va” terminamos hablando de cada track… y tenemos además los bonus: Mi chaparrita, una reflexiva balada comandada por el saxo de Fabián Araya y Animal, que bien podría haber formado parte de la suite, pero que entonces debería haberse llamado 8 Movimientos, con su tinte arrabalero salpicado nuevamente por el espíritu del creador de Apostrophe, Zoot Allures, Hot Rats y tantos éxitos… (¡?)

     

    La Orquesta Metafísica, el proyecto liderado por Sebastián Volco y Sebastián Rosenfeldt, ha debutado discográficamente con 7 Movimientos, un álbum extraordinario que ayuda a comprender a qué nos referimos cuando hablamos de “nueva música creativa”.

    Porque, al igual que la metafísica, no tendrá todas las respuestas.

    Pero, sin dudas, obliga a (re)preguntarse muchas cosas.

    Pero muchas.

    Nadie dijo que fuera fácil.

    Pero ojo… tampoco nadie afirmó que fuera difícil.

    Por un instante, al menos, intente dejar de lado la previsibilidad.

    Sumérjase en la experiencia artística propuesta por la Orquesta Metafísica.

    Habrá efectos colaterales.

    Pero de los buenos.

     

    Marcelo Morales


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