Benevento Russo Duo: Best Reason To Buy The Sun

Becky, Welcome Red, Sunny’s Song, Vortex, 9×9, Scratchitti, The Three Question Marks, Bronko’s Blues, My Pet Goat.

Músicos:
Marco Benevento: teclados
Joe Russo: batería
Invitados:
Skerik: saxo
Matt Dillon: percusión y vibráfono
Smokey Hormel: guitarra
Ropeadope, 2005
Calificacion: Está bi-en (es un dúo).

Este disco salió allá por abril de 2005 y por razones que no vienen al caso (pero que aún sigo esperando) lo compré inmediatamente. Lo escuché una y otra vez.

O sea dos veces.

¿Por qué referirme a él después de nueve meses? ¿Dio a luz? (Si es un dúo, deben ser mellizos…)

¡No!

En realidad y aunque parezca contradictorio, la razón es más embarazosa. Cada año que termina parece obligar a los medios especializados a confeccionar listas bajo el encantador encabezamiento: “Lo mejor de…". Esas listas, utilizadas con precaución, pueden ser de utilidad (o inutilidad según el caso). Lo que me molesta es el rótulo “lo mejor”, “el mejor”, “la mejor”, “lo ma’ mejor”, etc. Y además es injusto (¿o acaso el lector tiene la posibilidad de determinar quién es “el mejor” confeccionador de listas…?).

Me resultó sumamente simpático encontrar en varias de esas listas la inclusión de este disco. Sobre todo porque en algún medio se hablaba del Benevento Russo duo, en otro del Benveto Russo duo y en varios del Benvenuto Russo duo.

Veamos qué hay de cierto en todo esto… (¿faltan correctores?).

¿De qué la juega este dúo?

Ante todo aclaremos que no se trata de un programa dominical protagonizado por Guillermo Francella y dirigido por Sofovich pese a que alguno se empeñe en tratar de convencernos que hay un Russo y un Benvenuto.

Digo “dúo” y vienen a mi mente Laurel & Hardy y Abbot & Costello (y su versión aggiornada Krall & Costello). El cine también nos ha dado famosos dúos: Jerry Lewis y Dean Martin o Bob Hope y Bing Crosby. El espectáculo vernáculo (todo rima con… ¿tentáculo?) nos dio a Piluso y Coquito o Tricky y Willy, sin olvidar al Dúo de Dos con Mario Sánchez y Beto Cabrera…

¡¡Y cómo olvidarse de las parejas románticas!! (que también son un dúo… la mayoría de las veces): Rock Hudson y Doris Day (un cactus era más erótico que ellos); ¿y qué tal Marcello Mastroianni y Sofía Loren (juntos eran un plato de penne rigate a la putanesca con un buen vino chianti)? ¿O Richard Gere y Julia Roberts (en este caso una hamburguesa con queso y gaseosa dietética)?

Pero, sin dudas, las décadas del '30 y '40 fueron las más prolíficas al respecto. Me sacudo las telarañas y logro recordar a Mickey Rooney y Judy Garland o Ginger Rogers y Fred Astaire.

Y nuestro inigualable cancionero romántico nacional ¿cómo iba a dejar de asimilar el concepto…? Bárbara y Dick o Fedra y Maximiliano. O el incestuoso ejemplo de Pimpinela.

Auténticos íconos del mundo del espectáculo vernáculo (otra vez la rima que se arrima por el… oráculo).

Hollywood nos ha ofrecido a lo largo de la historia toda la gama de dúos/parejas bonitas que son ejemplo palpable de la unión a través del amor. Por ejemplo Tom Cruise y Nicole Kidman o Bruce Willis y Demi Moore… que siguen siendo ejemplo… por separado. ¿Y qué tal Brad Pitt y Jennifer Aniston? Gran dúo hasta que se sumo Angelina Jolie y pasaron a ser trío… (anóteme en la lista para el cuarteto). Otra combinación de dúo y triunfo del romanticismo ha sido Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, que según dicen son insaciables en la cama (aunque no aclaran si lo son juntos o separados), aunque el mejor promedio lo siguen conservando Elizabeth Taylor y Richard Burton que se divorciaron más veces que las que se casaron. Y pisándole los talones van Melanie Griffith y Don Johnson, el héroe de División Miami. Juntos hasta el final (¿de la serie?). Igual… doña Melanie siguió abrazando las banderas de la justicia y el orden.

Las Banderas, Antonio.

¡¡¡Casi me olvido del dúo dinámico!!! (Santa laguna, Batman).

¿En qué estábamos?

No recuerdo bien. Pero el disco del Benevento Russo Duo apareció hace nueve meses… ¡qué lo parió! ¡Cómo pasa el tiempo!

El disco arranca con  el tecno beat Becky, una especie de homenaje a la música de Beck pero pasado por el filtro de Medeski, Martin & Wood. Y esto no debe sorprender ya que este dúo tiene influencias de MM&W y además cuenta con la colaboración de Joey Waronker quien ha producido a Beck y REM entre otros.

Una dudosa intro que imita el sonido de un acordeón y una aún más sospechosa máquina de ritmo, abre Welcome Red, tema que en su parte central amenaza con despejar las dudas y sospechas con firmeza y decisión… pero fracasa.

Mejor pasemos al tema tres Sunny’s Song que parece conjugar a The Mars Volta con Phish y Procul Harum. No será para dar la vuelta a la manzana desnudo pero… está bien.

Vortex es un blues al estilo Niacin que está bien pero dista de ser original y sorprendente. Me refiero a Niacin… ni qué hablar de la copia de la copia.

9×9 nos trae una linda melodía con lindos arreglos. Qué lindo, ¿no?

En Scratchitti los pibes se enojan y apuntan al electro rock y a la luz de los resultados es lo mejor que pueden hacer.

La orientación acústica de The Three Question Marks acusa recibo de la admiración que el dúo tiene por Brad Mehldau e incluye un notable cierre a lo Naked City con Skerik en saxo como invitado especial y en el papel estelar de Juan Zorn.

Por lejos, lo mejor del disco.

Bronko’s Blues es… el tema que sigue. Y que lo siga otro, yo me bajé en el anterior.

My Pet Goat puede pasar como alguna de las canciones que Björk compusiera para Vespertine… pero sin Björk.

Casi como una parrillada vegetariana.

En fin… cada uno que saque sus conclusiones y que ponga a este álbum en la lista que quiera.

La verdad es que a mí con este disco… no sé lo que me pasa…

Síntesis:
No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa…

Frase que pertenece a otro famoso dúo: Ortega y Gasset.

Sergio Piccirilli.

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