• Errar Es Humano…

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    Jazz at  the Bowl
    Herbie Hancock, Christian Mc Bride Band y Joshua Redman Trio
    Hollywood Bowl – Los Angeles
    Miércoles 9 de Agosto de 2006 – 20:00 hs.

    Hollywood BowlEl 9 de Agosto y como parte del ciclo denominado Jazz at the Bowl, se presentaban en concierto en el afamado Hollywood Bowl Herbie Hancock, Joshua Redman y Christian McBride con sus respectivas bandas. Nombres rutilantes para una noche sin ningún tipo de garantías. Mientras en los momentos previos algunos rezaban, nosotros, fieles a los preceptos de la razón y el pensamiento lógico, acudimos con nuestra pata de conejo, haciendo cuernitos y con una planta de ruda macho. Pero mejor remitirse a algunos testimonios…
    Los diálogos que transcribimos a continuación son pura ficción. Cualquier coincidencia con la realidad es lamentablemente cierta. Los nombres de los protagonistas han sido alterados para no afectar a las personas involucradas (que ya de por sí estaban bastante alteradas).

    Guibaudo– ¿Qué tal Oriolo? ¿Qué tiene que hacer esta noche? Lo invito al Hollywood Bowl…
    – Cómo le va Guibaudo… Mire, no creo que pueda, ya sabe lo organizado que somos los asesinos seriales… Me gustaría ir pero no creo que los policías que están rodeando mi casa me dejen…
    – ¡Vamos, Oriolo! No haga bromas… ¡se presenta nada menos que Herbie Hancock! El tipo es una auténtica leyenda…
    – Claro, una leyenda… como el Monstruo del Lago Ness o el Abominable Hombre de las Nieves o el Jinete sin cabeza…
    – No me va a negar que su música dejó una marca imborrable en la historia y que además continúa en un permanente avance…
    – Eso es cierto. Lo malo es que últimamente está avanzando en reversa y sin luces…
    – ¡Por favor! Afloje con el chascarrillo… ¿Quiere ir o no, Oriolo?
    – Mire, le voy a decir la verdad… esta noche tenía previsto hacerme un enema pero si usted me ayuda, quizás termine antes y podamos ir al show… ¿Qué opina, Guibaudo?
    – Tacto hecho… tanto deshecho… digo… ¡trato hecho!
    El Hollywood Bowl es uno de los anfiteatros más famosos del mundo. Está ubicado en el corazón del Griffith Park al pie del turístico cartel de Hollywood. Además tiene una envidiable cartelera anual que abarca diferentes géneros musicales y cuenta con una irreprochable organización sustentada en un fuerte apoyo financiero y publicitario.

    Joshua Redman– Guibaudo, parece que el show está demorado…
    – ¡Pero qué dice Oriolo! Si son las 8 en punto y ya tenemos en escena a Joshua Redman y su trío…
    – Me refiero al color de las luces, Guibaudo… está de-morado… oh, ¡ahora cambió! Está a su lado… perdón… está azulado… je…
    – Dígame una cosita Oriolo, ¿usted siempre fue así de imbécil o estudió? Bastante público, ¿no? ¿Cuánta gente habrá?
    – Ante todo le aclaro, Guibaudo, que para mí hay tres tipos de personas: los que saben contar y los que no… esteee… déjeme sacar cuentas… seis… ¡hay seis personas!
    – No diga barbaridades, Oriolo… si acá entran veinte mil y está casi lleno…
    – Por eso… somos seis personas: yo, tu, él, nosotros, vosotros y ellos.
    – Si sigue así, Guibaudo, en cualquier momento quedan cinco…
    – ¿No me digáis que vosotros os vais?
    – ¡No! Le aseguro que la cosa está entre tú y yo…

    Joshua Redman, en los últimos tiempos, ha venido alternando trabajos junto a la Elastic Band integrada por Sam Yahel y Brian Blade y en la SF Jazz Collective. Sin embargo, en la noche del Hollywood Bowl, se presentaría con un trío acústico constituido por el experimentado Reuben Rogers en contrabajo y Henry Colle, una de las revelaciones de la nueva generación de bateristas. No sabemos si este proyecto tendrá continuidad, pero sin dudas lo merece. Un set de 50 minutos de exquisito buen gusto, depurada técnica y sin desbordes. La apertura será con Alone in the Morning del álbum Moodswing de 1999 con una demoledora performance de Redman en tenor. Pegadito irá Oklahoma que incluirá un medido pero a la vez contundente solo de batería a cargo de Colle, en el que dejó traslucir su origen boricua al incorporar percusión latina. Seguidamente, Redman pasará al soprano para hacer una balada dedicada a su madre (la de él, claro está). Rápidamente dedujimos que el tema lleva su nombre y que éste, además, es prácticamente impronunciable. Continúan con un clásico de Monk Trinkle, Tinkle en el que swinguean a gusto. Ya con el auditorio en el bolsillo embaten con el funky-jazz de Out Men Out para cerrar un set impecable.

    McBride– ¿Le gustó, Oriolo?
    – Por supuesto… usted sabe que lo mío es el jazz. Además siempre he seguido la trayectoria de Redman… Una preguntita, Guibaudo: ¿cómo se llama el artefacto de bronce que soplaba el morocho que estaba entre el tipo con el violín gigante y el que le pegaba con los garrotitos a las cajas circulares?
    – Orson Welles decía “Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza hueca“. Pero creo que en su caso puede hacer las dos cosas perfectamente…

    Cuando todavía tenemos a Joshua Redman despidiéndose, el escenario gira y aparece la Christian McBride Band en pleno tocando Clerow’s Flipped. De izquierda a derecha están Geoff Keezer en teclados, Christian McBride en bajo, Ron Blake en saxo y flauta y Terreon Gully en batería. No sé si están mareados por el escenario giratorio pero todo suena inestable, raro, confuso. Ron Blake hace señas desesperadas que parecen indicar algo así como un momentáneo problema con el retorno o una definitiva sordera. Sabemos que la banda transita los (¿pisoteados?) caminos de la música de fusión pero descontábamos que lo harían con idoneidad. En ese aspecto nos sorprenderían. Lamentablemente. Un muy buen solo en bajo acústico a cargo de McBride abre el juego para Sonic Tonic. La banda sigue sin hacer pie.

    Geoff Keezer
    Blake deja de hacer señas para dedicarse a colocar una soga alrededor de su cuello. Keezer insiste en hacer sonar sus teclados como si fuesen una guitarra y Terreon Gully se asemeja en estilo a Aníbal, el baterista de los Muppets, pero con mucho menos ímpetu y sin ninguna gracia. Luego McBride tomará el micrófono para aclarar que está muy nervioso… sin especificar si ese estado surgió antes o durante el show.
    Una soporífera intro en teclados desemboca en Lullaby For Ladybug del álbum Sci-Fi. Solito de Blake en flauta y otro un poquito más grande de McBride en contrabajo con arco. Por favor, no pidan más.

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