Maceo Parker: Cosa De Negros (Menos Uno)

La Trastienda – Buenos Aires
Viernes 13 de Octubre de 2006 – 22:00 hs.

Maceo ParkerHabíamos tenido un día arduo. Iba a poner largo, pero… ¿qué o cómo es un día largo? Distinto sería si uno escribiera “un día Largo”, haciendo referencia al mayordomo de Los Locos Addams; entonces estaríamos refiriéndonos a una jornada sombría, parca, carente de emociones y, por qué no, con algún que otro susto.
Pero no… un día arduo; y nos esperaba el saxofonista, cantante y flautista Maceo Parker con su banda de “todos morochos menos uno”, quien no se caracteriza, justamente, por ser sobrio en la duración de sus espectáculos.
La Trastienda es un lugar que no se caracteriza habitualmente por su brillantez de sonido, particularmente cuando se trata de agrupaciones de jazz y aledaños.
Para nuestra sorpresa, había mesas en el recinto. En cierta oportunidad, el querido tano Fabián Palermo (quien supo participar en los inicios de un programa radial que, casualmente, se llamaba El Intruso) nos comentó que, en un show de los JB Horns (esto es: Maceo, Pee Wee Ellis y Fred Weasley) en Italia, al segundo tema todas las sillas terminaron apiladas en un rincón mientras los músicos deambulaban entre el público, ora tocando, ora soplando o simplemente bailando.
Nosotros, los argentinos bien nacidos, somos mucho más respetuosos y tanto las sillas como las mesas llegaron al final del concierto en su sitio y sin sufrir acciones colaterales ni efectos secundarios.

Maceo - BoulwareA las 22:30 hs., el único extra-partidario de la banda (el tecladista de tez blanca Will Boulware), ataca con una intro a la que luego se suman el baterista Jamal Thomas, el bajista Rodney “Skeet” Curtis y el guitarrista Bruno Speight. La gente empieza a mostrarse muy participativa desde el comienzo, a pesar de que lo que suena no es nada que un correcto grupo de soul no pudiera tocar. Suena bien, eso sí. Muy bien. Bueno… Maceo se trajo su propio técnico de sonido. Todo es de una sobriedad petrificante. Una señorita que, a la distancia, nos hacía recordar a Fabiana Cantilo, iba presentando a los músicos. Se suma Greg Boyer en trombón con un solo bastante previsible y luego el trompetista Ron Tooley que mostró cierta inclinación hacia los agudos mientras, en aire latino, fraseaba un “Manisero se vaaaaaaaa…
Los cantantes/vocalistas/coristas Corey Parker y Martha High aportaban un monocorde “A funky fiesta” (sic). Hasta que aparece “la alma de la party”, el mismísimo MP, con anteojos oscuros a lo Terminator y realizando su primer solo de la noche con cita fácilmente reconocible del Gillespiano Manteca. Pasaron quince minutos.

Maceo ParkerA pesar del flojo comienzo, intuyo que vamos a pasarla bien. Cada vez que puede, Maceo baila. No es James Brown, pero como dirían los Les Luthiers: “el negro quiere bailar”.
El saxo alto de Maceo Parker se hizo fuerte en la época en que James Brown descansaba más que tranquilo con sus JB Horns. A partir de allí fue requerido por una cantidad infinita de músicos de distintas extracciones, ya sea para giras, para un solo en un tema determinado (lo que le complicaba la existencia al que tuviera que interpretarlo luego sobre un escenario) y para varios etcéteras. Así fue que gente como Prince, Living Colour, Ray Charles, Ani DiFranco, James Taylor, De La Soul, Dave Matthews Band y los Red Hot Chili Peppers (entre muchísimos otros), supieron de sus bondades como soplador.
Además de formar parte de la banda de James Brown, tuvo un feliz paso junto a George Clinton con los Parliament, los Funkadelik y cuantos bautizos tuviera la banda que también integrara el bajista Bootsy Collins.
Su debut como líder se produce en 1970 con Doin’ Their Own Thing, firmado por Maceo & All the King’s Men. Apretamos el “fast forward” y lo encontramos volcado decididamente a un proyecto solista en 1990 con Roots Revisited, al que le siguió, un año después, Mo Roots. En 1992 aparece el impactante disco en vivo Life On Planet Groove y en el ’93, Southern Exposure. De aquí en más se sucedieron el soundtrack Maceo (1994), Funk Overload (1998), Dial M-A-C-E-O (2000), Made By Maceo (2003) y su última entrega hasta el momento School’s In! en el 2005.

Greg BoyerPero estábamos en La Trastienda y podemos casi afirmar (o no) que el concierto propiamente dicho comenzó cerca de las 23:00 hs. cuando una extensísima versión de To Be Or Not To Be (de su último álbum) desató la fiesta auditiva. Para esto contamos con buenos arreglos de bronces, un recitado de Shakespeare a cargo de la falsa Fabiana Cantilo sobre una sutil base funky, un pasaje de Maceo en flauta, correctas intervenciones de los músicos y un dueto entre Parker y el baterista Jamal Thomas que cortaba el aliento.
Jamal Thomas es un baterista increíble, que toca con una soltura desquiciante y una precisión asombrosa. Tiene armada la batería como diestro, pero la toca como zurdo. Hace lo que quiere, incluso regular el volumen de sus golpes hasta límites auditivos ínfimos. Sin dudas, “el” integrante de la banda.

Maceo - CharlesMientras Parker entona (y bien) “just give some more horn” y los coristas se diluyen vaya uno a saber por qué ditirambos, el trombonista Greg Boyer hace una de sus participaciones más acertadas de la noche ofreciendo una interesante segunda voz y un dancing robótico y preciso que lo hace merecedor de una de las mayores ovaciones de la noche.
Maceo piensa que hay que bajar un cambio. Morales agacha la cabeza y se dice “uy no… el evitable momento baladístico de la noche”. Intro en piano eléctrico y el Maceo que, emulando a Ray Charles, entona una sorprendentemente buena versión del You Never Know que popularizara el Ray. Prueba superada.

Corey ParkerLuego de 5 temas y de 75 minutos de concierto, pensamos que ya va siendo hora de apostar a los mega hits, que la cosa debería empezar a acabarse. Sobreviene una potente y relajada versión de Elephant’s Foot, incluida en Funk Overload y reconocida inmediatamente por la audiencia. Se produce una batalla de sopladores hasta que un furioso rappeo del otro Parker (Corey) genera un éxtasis inmediato.
Se viene la primera referencia a James Brown; los músicos demuestran un nivel que no se aparta de los carriles de la corrección; con excepción del baterista y del guitarrista Bruno Speight, quien con sus sutilezas (y una mano derecha que parece haber sido hecha exclusivamente para tocar este concierto) no se ha llevado aún ovación alguna, pero sí el respeto de la mayoría y la certeza de algunos de que sin él… nada sería igual.
El paso al frente de la vocalista Martha High le brinda la oportunidad de hacer honor a su apellido. A ver… de qué manera decirlo… ¡¡¡cómo grita esa mujer!!! El público enloqueció, no sabemos si por la performance vocal o como respuesta lógica a la cantidad y diversidad de alaridos. Afortunadamente vuelve a su lugar, nuevamente, sin tener que lamentarse víctimas de ninguna índole.

Ron TooleyYa pasó un cuarto de hora de la medianoche, lo que nos sitúa en sábado. Y estos tipos que siguen y siguen. Y nada de regular. Speed Reading, de School’s In! se toca a velocidad poco esperable a esa altura y le brinda el espacio justo al bueno de Speight para que su guitarra eléctrica termine pidiendo clemencia. Gran intervención gran. De lo mejor de la noche.
¿Se termina? Minga. Shake Everything You’ve Got nos sostiene en las alturas (¿no les dije que la íbamos a pasar bien?), Maceo simula tocar unas congas (¡?) y, por fin, una buena participación del trompetista Ron Tooley.
Y luego de un desparramo de astillas provocado por el solo de Jamal Thomas, a las 0:45 hs.el show llega a su fin.
Pero no mucho.
Fueron 5 minutos (dicho así no parece tanto, pero fueron 300 segundos, posta) en los cuales los asistentes no pararon de vociferar y aullar, reclamando el retorno de los morochos menos uno. Incluso la “barra brava” se despachó con un inconsistente “Méi – sí – o”, que en principio no comprendí y después… tampoco.

Maceo ParkerSale la comitiva Parkeriana (o Parkeriense) y los bises arrancan con el tremendo I’ve Got To Get Ya’. Mientras canta, Maceo firma autógrafos. Ya estamos todos de pie; por segunda vez durante la noche, MP recurre a la flauta, pero la gente lo interrumpe provocando que el dueño de la pelota se tiente de risa y deba dejar de tocar. Pero estamos ante un profesional y se retoma el rumbo inicial que en realidad no sabemos cuál era… porque los temas pueden bien durar uno o dos minutos o media hora. Casi como que da igual. En esta oportunidad, se optó por la duración XL. A la 1:00 AM del sábado la sensación es que el concierto no finalizará jamás. Potentísima versión de What You Know About Funk? de su último CD. ¿Y cómo no iban a interpretar Georgia On My Mind? La versión… ni fu ni fa, pero pareció el tentempié para el final, con Chicken y citas a Make It Funky y Soul Power.
Luego de esto, ya nadie pidió más.
Maceo Parker finalizó su concierto a la 1:45, es decir… el show duró 195 minutos.
Parece mucho… y lo es.
Pero (y teniendo en cuenta las limitaciones del estilo y de varios de los músicos) la pasamos tan bien…

Marcelo Morales

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