• Juan Cruz De Urquiza

    Es indudable que hay, en el jazz argentino, una nueva camada de músicos realmente interesantes.
    Hay quienes tocan fenómeno; hay otros que manejan a la perfección un repertorio estrictamente jazzístico; existen los que no se recuestan sobre los convencionalismos y deciden mostrar sus propias composiciones; y también los que intentan arriesgar, buscando nuevos horizontes.
    Juan Cruz De UrquizaEl trompetista Juan Cruz de Urquiza, nos animamos a decir, cumple en esta nueva etapa con todo lo antedicho.
    Uno de los sesionistas más requeridos incluso por estilos «out-jazz», participó durante unos seis años de una de las bandas señeras del movimiento actual del jazz argentino: el Quinteto Urbano, banda conformada además por Diego Schissi en piano, Oscar Giunta en batería, Guillermo Delgado en contrabajo y Rodrigo Domínguez en saxos.
    El combo editó dos discos en la Argentina y un tercero en España, antes de disolverse definitivamente.
    Urquiza no se ha quedado quieto. En octubre aparece su álbum debut como líder, De este lado, editado por el sello S’Jazz de EMI.
    Pero quienes crean que se trata de una continuidad del Quinteto, se encontrarán con algunas sorpresas. Se trata de un cuarteto apianístico, con Daniel Pipi Piazzolla en batería, Mariano Otero en contrabajo y Miguel Tarzia en guitarra. Urquiza le agregó, a su tremenda técnica, ciertos elementos (pitchs, delays, un Whammy) que coquetean con la electrónica dándole al grupo un sonido potente y moderno, y donde además se respiran ciertas libertades sonoras que conviven con un interesante uso de los silencios, algo no casual que parte desde la decisión del trompetista y donde los demás integrantes llevan a cabo con una comprensión y compenetración poco frecuente.
    Las próximas actuaciones serán el 9 de octubre en Radioset (Puerto Madero), el 20 en el estudio de Cablevisión y los días 1, 2 y 3 de diciembre en Notorious (Av. Callao 966).
    Nos encontramos un mediodía en un café del centro de la Capital Federal. Vaya uno a saber por qué vericuetos insondables del lenguaje, el comienzo de la charla abundó en referencias al dominó y al ajedrez; luego pasamos casi sin escalas a las bondades y desventuras del chat y del e-mail. Coincidimos en que es una macana la extinción de las cartas manuscritas, hasta que decidimos ponernos a trabajar.
    Ahí entonces, Juan Cruz que entorna los ojos, frunce el ceño, se pone medio de costado (como si fuera un Pedro Navaja sin gabán y, por suerte, sin navaja) y espeta:

    No me vas a preguntar de entrada el por qué del título, ¿no?

    No te lo voy a preguntar porque me lo vas a contar igual.

    Juan Cruz De Urquiza - De Este Lado«De este lado» es un tema previo a esta etapa y tiene que ver con una mirada «de este lado» de la música rioplatense. Porque viste que está esa cosa de que el tango es del Río de la Plata y el candombe es uruguayo… yo creo que el tema, si bien tiene una rítmica que pasa por el candombe, tiene una mirada mucho más porteña. Estoy hablando del tema, no del título del disco; no es una cuestión conceptual de todo el laburo.

    (En el tema de referencia -y sorpresivamente- el cuarteto vocifera un «de este ladooo..», que nos da pie)
    ¿Y eso de transformarte en cantante?

    (Sonríe) Durante mucho tiempo toqué música muy convencional desde la cuestión sonora; hace rato que me interesa explotar al mango tesituras, sonidos… que la paleta sonora sea lo más rica posible. ¿Y por qué no explotar la voz? En determinado momento, por supuesto… Surgió, la monada se copó y lo hicimos.

    ¿A qué te referís con música «convencional»?

    Quinteto UrbanoHummm…  en el jazz que yo venía haciendo, el sonido tenía ciertas limitaciones; no pasaba de alguna sordina en determinados momentos. En el Quinteto Urbano, el piano sonaba a piano, la batería por ahí agregaba algún elemento percusivo, pero no mucho más. Se profundizaba desde lo rítmico, lo melódico, lo armónico… ahora empiezan a aparecer otros sonidos, ya sea con los efectos que toco con la trompeta… el hecho de tener una guitarra eléctrica ya de por sí varía mucho más la sonoridad y empecé a tratar de aprovechar esa variable que es el sonido en sí mismo.

    ¿Por qué un cuarteto sin piano?

    Es un instrumento con el que toqué siempre y a veces se torna demasiado explícito; la guitarra es más implícita, te deja más aire y tiene una ductilidad sonora que al menos el piano acústico no tiene: la viola te hace las veces de un caño y también de un instrumento armónico; eso traté de aprovecharlo tanto en mis composiciones como en los temas de Klein, donde de repente tenés en el mismo plano sonoro a la trompeta y la guitarra, como dos instrumentos melódicos (cosa que con un piano es difícil). Podés hacerlo, pero no hay una compatibilidad…

    Necesitarías un órgano

    Claro… o un teclado… y no era la idea. La viola deja muchos más espacios.

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