Björk: Montaña Rusa

Nokia Theater, Los Angeles (USA)
Miércoles 12 de Diciembre de 2007 – 20:15 hs.

En el marco del Volta Tour 2007 se presentó en Los Angeles la cantante islandesa Björk junto a su banda integrada por Chris Corsano en batería, Jonas Sen en teclados, Mark Bell y Damian Taylor en programas y electrónicos y la Wonder Brass, una sección de vientos conformada por (si mi memoria no falla) Sylvía Hlynsdóttir, Ása Berglind Hjálmarsdóttir, Dröfn Helgadóttir, Karen J. Sturlaugsson, Björk Níelsdóttir, Harpa Jóhannsdóttir, Bergrún Snæbjörnsdóttir, Erla Axelsdóttir, Lilja Valdimarsdóttir y Brynja Guðmundsdóttir.

Posiblemente falte una muchacha más de apellido impronunciable…
Creo que se trata de una tal Rodríguez o García, no estoy seguro.
La cita era en la nueva joya arquitectónica de Los Angeles destinada al entretenimiento: el Nokia Theater, una sala de conciertos diseñada con todos los recursos que ofrece la tecnología en materia de acústica y que permite a más de 7000 personas disfrutar de un espectáculo sanamente… y en familia.

Ratatat8:15 PM ingresa a escena el trío de música electrónica Ratatat, liderado por el guitarrista Mike Stroud. En teoría, todo grupo soporte debe preparar al público para el show central. En este caso, trasladando el concepto al terreno práctico, podría decir que cumplió su cometido con eficacia. Al menos a mí, me dejó con muchas ganas de escuchar a Björk… o cualquier otro que no fuese Ratatat. La respuesta del público fue variada, dicho esto con prístina objetividad. Hubo quienes los ignoraron por completo, algunos se desentendieron totalmente, un grupo bastante compacto los repudió a viva voz y sólo unos pocos danzaron al ritmo. Eso sí… después de depositar sus cerebros en una caja fuerte.

Siendo las 9:00 PM llega el plato principal. Con el escenario en penumbras ingresa marchando la sección de vientos y atacan en tono de fanfarria con Brennið Þið Vitar, tema del compositor islandés Páll Ísólfsson.
Sobre el final se incorporan Bjórk y el resto de los músicos y empalman con la introspectiva belleza de Anchor Song del álbum Debut de 1993, aquí en versión que alterna versos cantados en inglés e islandés.
Corresponde aclarar que “anchor” no se refiere a lo contrario de “largor” sino a la palabra “ancla” en inglés. Inglés con acento ortográfico en la ultima sílaba, claro está. Porque si no… seria ingles, o sea un conjunto de entrepiernas; curiosamente en ese lugar sí suele tener importancia el “largor” y el “anchor”. Dicho con todo respeto, ¿no?

Björk conjuga potencia y delicadeza con similar intensidad mientras confiesa haber encontrado su lugar en el mundo: “Suelto el ancla, aquí es donde me quedo… Ésta es mi casa”.
Sigue con dos temas del álbum Homogenic de 1997, Inmature y Unravel, en ambos combinando técnicas vocales propias del folclore de Islandia con tecnología pesada que incluye samplers, programas, electrónicos y un adefesio llamado reacTable.
Esta especie de mueble del siglo XXV es un instrumento musical electrónico que permite crear complejas topografías sonoras mediante generadores, filtros y moduladores. Consta de un tablero translúcido retroiluminado con una cámara situada al otro lado del tablero, que analiza continuamente la superficie y sigue los movimientos, la naturaleza, la posición y la orientación de los diferentes objetos físicos que están situados sobre el tablero por medio de visión artificial.
Clarito, ¿no?
No.


Varios músicos pueden compartir el control completo sobre el instrumento moviendo y rotando los objetos sobre un tablero luminoso circular. Al mover y relacionar los objetos por la superficie del tablero se modifica la estructura y los parámetros del sintetizador de sonido.
No quiero dejarlo en ascuas; pero si usted está interesado en aprender a tocar reacTable, le informo que se ofrecen clases gratuitas en el Instituto de Ingeniería Astrofísica y Cohetería Espacial de Massachussets.
Bueno, si no le interesa… todo lo que dije fue, precisamente, al cohete.

De regreso a la Tierra, le comento que Björk está ofreciendo una embriagante versión de Unison, del álbum Vespertine de 2001, que provoca la primera gran ovación de la noche. Björk retribuye con un “muchas grrracias”. Dicho en castellano pero con un acento que recuerda a Sigfrid, el jefe de Kaos, de la inolvidable serie Get Smart.
Ahora es el turno de Joga, de Homogenic, tema dedicado a la mejor amiga de Björk que, aclaremos, no se llama Homegenic sino Joga.
Esta versión ofrece una gloriosa performance vocal que bien podría prescindir de los vientos, la batería, los teclados y esa versión actualizada del “ludomatic” llamada reacTable.

Siguen con otro tema de Homogenic, Hunter, en el que Björk sorprende soltando de la manga una especie de tela de araña al mejor estilo Spiderman. Luego despliega una cálida performance de The Pleasure Is All Mine, tema que abre el álbum Medulla, de 2004, con García o Rodríguez y las otras muchachas en coros.
Seguidamente llega la sutil seducción de Pagan Poetry, de Vespertine, con otra descollante intervención de Björk.
La versión de Who Is It (Carry My Joy on the Left, Carry My Pain on the Right) difiere sustancialmente del original incluido en el álbum Medulla, ya que se apropia de los arreglos ofrecidos por Matmos, grupo que acompañó a la islandesa en la gira anterior.
Pegadito hacen Desired Constellation, también de Medulla.

En el 2005, Björk visitó Banda Aceh, el pueblo que resultó con más de 180.000 muertos por el tsunami del sudeste asiático. Esa experiencia sirvió de inspiración para el robótico beat de Earth Intruder, tema de apertura del álbum Volta. Björk proclama “la obsesión por el confort sofoca el alma, por eso me abracé a mi hogar flotante y ahora me siento como en casa en cualquier lugar”, mientras unos cañones en el fondo del escenario disparan una lengua de fuego.
Con la llegada del festejado Army of Me del álbum de 1995 Post, se abre la disco dancing y todo el mundo a bailar.
En Innocence, un ritmo electrónico con claras influencias de Timbaland, que también podría llegar a considerarse bailable, contrasta con una caótica letra inspirada en un sueño de Björk en el que un tsunami arrasaba la Casa Blanca. No se entusiasme que sólo fue un sueño…
La sutil Cover Me, del álbum Post, permite un merecido reposo a las extremidades inferiores, superiores y paradas intermedias.
Luego sigue Wanderlust, del álbum Volta, y preanunciando el final de este “sube y baja” llega Hyperballad coreada por todo el auditorio.
El cierre será con el esperanzador mensaje de Pluto, del álbum Homogenic, en cuya letra Björk confiesa “estoy un poco cansada pero hay un nuevo mañana”. Final.

Un griterío ensordecedor reclama otra dosis de energía.
Regresa para los bises. Primero Oceanía, del álbum Medulla, con un buen solo de teclados a cargo de Jonas Sen y luego con el punk-beat de Declare Independence, mientras Björk vocifera al borde del escenario “levanta tu bandera” a lo que respondo alzando un banderín de Racing.

Uno de los entretenimientos más difundidos en el mundo es la Montaña Rusa.
En origen, debe su nombre a los juegos desarrollados durante el invierno ruso en el que se utilizaban trineos y grandes toboganes de madera. Más tarde, en Francia, se agregaron carros de tren a vías en desuso. Finalmente llegó a Estados Unidos y con esa manía que tienen los nacidos allí, lo rebautizaron Roller Coaster. A partir de ese entonces se convirtió en una atracción popular diseñada especialmente para ferias y parques temáticos. En esencia, es un sistema de rieles que forman una pista que sube y baja. El nivel de aceleración y desaceleración, tanto en giros como linealmente, es cada vez más salvaje y extremo. Los aspectos cambiantes, brutales y desmedidos que caracterizan a este tipo de espectáculos, provocan sensaciones que atrapan el interés del publico.
Björk, al menos esta noche, impulsó emociones semejantes a las de una Montaña Rusa.
Eso sí: de las más sofisticadas.

Sergio Piccirilli

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