Jean-Max Méjean: Pedro Almodóvar
Ediciones Robinbook
La música, elegida por él con sumo cuidado, representaría su apego a España. Del mismo modo, las canciones tristes que selecciona y manda adaptar serían, en realidad, la confesión de su gran sensibilidad, escondida bajo toneladas de provocación, pese a que no tenga, a diferencia de Fellini o Hitchcock, un creador de bandas sonoras en su equipo. Se convierte entonces en ladrón de música, como lo reconoce él mismo. Reviste sus películas con música de Nino Rota (Laberinto de pasiones), de Bernard Herrmann ("Fragmentos de suite" para Psicosis, en Kika) y de Miles Davis (Tacones lejanos). Encargó también una creación original -que no acabó de gustarle- a Ryuichi Sakamoto (Tacones lejanos), así como a Ennio Morricone (¡Átame!).
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